lunes, 11 de abril de 2011

Cuando las palabras son peligrosas

"Cuando se dice ‘una mujer se prostituye’, ¿qué se está diciendo? ¿Se diría acaso que el esclavo ‘se esclaviza’ o que el obrero ‘se explota’ a sí mismo?
Cuando un varón paga por sexo, es quien prostituye. El sujeto es el ‘prostituyente’ y las personas que son objeto de esa acción prostituyente son personas prostituidas. No es posible que alguien se prostituya a sí mismo.
Los discursos patriarcales colocan a las mujeres como objetos al servicio del placer masculino, enmascarada como una relación contractual entre sujetos supuestamente iguales, una ficción que sólo tiene el efecto de naturalizar y reproducir las prácticas prostituyentes y anular cualquier planteo ético."

Dice la socióloga Silvia Chejter, en una entrevista que le realizaran en www.pagina12.com.ar

Yo sí creo que la solución es la caracterización de la prostitución como un delito, y establecer con claridad que quien delinque es quien prostituye y no a quien se prostituye.
Me gusta la ilusión de los ideales, pero he devenido en pragmático, y no me miento más. Sólo es posible modificar una conducta nefasta con una norma que la condene, y que se aplique.
Por algo nunca fui anarquista, porque he entendido que debe haber, aunque suene lindo lo contrario, pese a lo bonito que queda en el papel la condena de las instituciones, digo, debe haber un estado que defienda el más débil. Si no, el que la tiene más larga siempre gana. En este caso: prostituye, esclaviza, explota...


2 comentarios:

  1. ¿Cuál es el bien jurídico que se protege? ¿A esa persona que quiere ganarse la vida? Penalizando a el/la cliente se castiga a su vez a la prostituta/o, pues se precariza su trabajo.

    Algunas personas no entienden que, aunque ellas tengan una concepción negativa de la prostitución, otras no la tenemos y concebimos el trabajo sexual como un libre intercambio entre dos partes, en igualdad de condiciones como sucede en cualquier otra relación comercial.

    Por ello abrí un blog, que te invito a visitar, en el cual doy a conocer esta realidad. Antes de juzgarnos trata de saber de qué hablas. Las opiniones desinformadas como la tuya nos hacen mucho daño.

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    1. Cliente X, que mi opinión no concuerde con la tuya, o con la que creés que es la única correcta y aceptable, no significa que yo esté desinformado. De hecho, no lo estoy. Aún así aceptaré, y agradeceré, que argumentes en contra de lo por mi aquí dicho.
      También debo decir que son peligrosas las palabras cuando en vez de combatir el mensaje (por cierto, nunca me declaré dueño de una verdad única e indiscutible, así que acepto humildemente la posibilidad de que pueda estar equivocado) se pretende invalidar a quien lo emite. Sugiere que quien esto hace, como carece de argumentos para combatir el mensaje intenta condenar al emisor; lo que en mi barrio llamamos "matar al cartero".
      Por cierto, sigo considerando inadecuada y nociva la palabra prostituta para definir a las mujeres que son prostituidas (esclavizadas, explotadas), y que es patético un hombre que ante su incapacidad o pereza de seducir a una mujer, llegue a la mediocridad de pagar para obtener acceso al cuerpo de una mujer, aún a pesar la enorme posibilidad de que ésta sea víctima de la trata.
      Claro que éste es mi humilde punto de vista, sólo eso.

      Un abrazo, y gracias por la visita.

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