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sábado, 19 de septiembre de 2015

Camalote de esperanza

Los hermanos Kennedy eran medianos productores rurales identificados con ideas republicanas. Se sentían parte de nuestra historia regional en la que se destacan los caudillos Pancho Ramírez, Urquiza y Ricardo López Jordán.
Los Kennedy sintieron y sufrieron el quiebre del orden constitucional de 1930. Se mantuvieron activos, no se quedaron impávidos en sus casas: se organizaron para que el país vuelva a tener un presidente legítimo.
Aquel sórdido golpe de 1930 tenía un fuerte sesgo fascista y era interpretado como una respuesta cívico-militar a la crisis económica y social para restaurar el régimen oligárquico, obstaculizado años atrás por el presidente Hipólito Yrigoyen, de la mano de la Ley Sáenz Peña, que por fin otorgaba el voto a lo sectores populares de la Argentina.
Cabe destacar que el levantamiento del 3 de enero de 1932 dejó al desnudo el pacto entre dirigentes radicales y conservadores en la provincia de Entre Ríos. Los adversarios políticos de los Kennedy no le perdonarán tamaña empresa y utilizaron todos los medios a su alcance para estigmatizarlos como locos, revoltosos o delincuentes.
El movimiento rebelde tenía como objetivo forzar la retirada del gobierno encabezado por el militar José Félix Uriburu que ya había demostrado con creces su carácter autoritario y antipopular.
El movimiento tenía carácter nacional y entre los complotados estaban: el general Toranzo, el doctor Ábalos, (ex ministro de Yrigoyen), los tenientes coroneles Gregorio Pomar y Roberto Bosch, el doctor Erro.
La rebelión en Concordia, la jugada más importante, fracasó. Los hermanos Kennedy ignorando tal acontecer cumplen su parte sublevando la ciudad de La Paz desde la madrugada del domingo 3 de enero.
Eran alrededor de 100 hombres los que estaban confabulados inicialmente en la revolución de La Paz.

El asalto a la comisaría local (defendida por 25 hombres) fue finalmente realizado por sólo seis hombres, entre ellos los tres hermanos Kennedy, que a punta de revólver y máuser vencieron una dura resistencia. Allí murieron el comisario de turno y tres agentes de la policía provincial.
En pocas horas, la ciudad había sido tomada. Dueños de la situación, los Kennedy y sus acompañantes se hicieron cargo de la jefatura, mientras que otros grupos ocuparon el Correo, la Compañía Entrerriana de Teléfonos y Telégrafos de la provincia, a la vez que penetraron en la sala de armas del Tiro Federal, donde retiraron armamento y municiones. Pusieron guardias en distintos puntos de la ciudad para que no ocurran delitos comunes.
La rebelión se había concretado en La Paz, y no alcanzó a producirse en Concordia. A media mañana, los Kennedy siguen adueñados de la situación y el gobierno de la provincia se entera de los acontecimientos.
El primer avión gubernamental salido de Paraná sobrevoló la ciudad y arrojó proclamas del gobernador Etcheverre (fundador de El Diario) y del general Luis Brucce.
Los hermanos Kennedy al tener conocimiento del fracaso en el resto dele país abandonaron la ciudad, yendo en busca de puerto algarrobo (o puerto de la esmeralda), donde las grandes extensiones de monte y costas tupidas eran muy conocidas por ellos.
Alrededor de las dos de la tarde todo el gauchaje que participó en la rebelión comenzó la retirada parque auguraba una fuerte represión.

Los días 4 y 5 por la mañana, siete aviones bombardearon y ametrallaron los montes, costas e islas de la zona, donde se creía estaban ocultos los Kennedy y sus compañeros. Fue la primera vez en la historia argnetina que aviones "patrios" bombardearon suelo argentino.
(NdR: lamentablemente no fue el último)
El día 6 se quemaron pastizales y se integró una comisión policial al mando del jefe de policía que, a poco andar, mantuvo un choque armado con los Kennedy, en el lugar conocido como "El Quebrachal", cercano al casco de la estancia "Los Algarrobos". Los hermanos, con la extraordinaria puntería que los había hecho famosos, abatieron desde su guarida a otros cuatro policías y al empleado municipal Lucio Sandoval, voluntariamente agregado a la comisión por especial pedido del jefe de policía, en razón de ser un gran tirador. El feje de policía salvó la vida "milagrosamente" y ante la situación inició la retirada en busca de reguerzos dejando los muertos en el lugar del enfrentamiento.
Después dee tiroteo, los Kennedy emprendieron la fuga hacia Corrientes, esquivando las numerosas partidas que andaban en su búsqueda.
Tras pasar por la estancia de una de sus hermanas en Sauce, Corrientes, siguieron hacia Uruguay cruzando a nado el Río de los Pájaros. Su exilio duraría hasta 1937, en visrtud de la Ley de Amnistía sancionada por el Congreso de La Nación.


"Los Kennedy de La Paz", por Marcelo Faure.


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Libro para buscar y leer: "Los kennedy del sur" de Daniel González Rebolledo.

"Los Kennedy del Sur, novela premiada y editada por la Editorial de la Universidad de Entre Ríos en 2005 y luego por Editorial Simurg, 2008, es la que "remueve el avispero" en La Paz y comienza a cambiar la mirada de los lapaceños sobre los Hermanos Kennedy. Fue publicado por primera vez en 2005 como fue dicho, y debido a que la obra fue premiada por la Universidad Nacional de Entre Ríos, estuvo a la venta la segunda edición. La obra es una ficción, tomando como referencia histórica la revolución de los hermanos Kennedy, realizada el 3 de enero del año 1932 en La Paz, Entre Ríos. Los Kennedy eran productores rurales y deciden ir en contra del gobierno de facto, en aquel momento, de Uriburu. Éste había sido el primer militar que había derrocado a un presidente civil, elegido por el pueblo, que fue Hipólito Irigoyen, y frente a este hecho los Kennedy se levantan en La Paz, articulándose en una serie de levantamientos a lo ancho y a lo largo del país, pero que fracasan en todos los demás lugares, y solamente ellos llevan adelante la lucha armada hasta las últimas consecuencias."

NdR: La historia del primer bombardeo sobre territorio argentino, y su población civil, por parte de las "fuerzas patrias". Lamentablemente no fue la última.





Los amores de la costa, son amores sin destino, camalote de esperanza, que se va llevando el río.
(José Larralde)

viernes, 22 de mayo de 2015

Los hermosos límites de la vida

Como cantaba el Nano: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".

No analizo ni actúo pensando en lo que deseo que sea, sino en lo que la realidad me cuenta que es.
No me enojo con la realidad, ni con los que me la cuentan desde otro punto de vista.

Me incordia bastante esta manía, tan de moda, de enojarse con el otro porque analiza parado en la realidad, no en sus sueños, que podrán ser bonitos, incluso más que la realidad, pero si no construimos sobre y desde la realidad, al final del camino todo se nos vendrá encima, dolorosamente.
Podés contar otra realidad, creer que es la verdadera, pero no enojarte con la del otro, con el punto de vista del otro.

Tenemos que dejar de "hablar pavadas" como dijo Cristina Fernández, así poder construir con el objetivo de que el FPV gane las próximas elecciones generales.
Declarando enemigo al que tenemos al lado no creo que lleguemos lejos, ni que sea un buen camino: solos no llegaremos al final; o cuando lleguemos ya será tarde.


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Ayer por la tarde, la presidenta de todos los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, inauguró el Centro Cultural Néstor Kirchner.
Sus 116.884 metros cuadrados lo convierten en el centro cultural más grande de América, en el cuarto más grande del mundo.
En el mismo edificio donde funcionaba el correo con el que Macri nos estafó a todos los argentinos.

Debo decir que el nombre no me molesta, pero le podrían haber puesto "Leonardo Fabio", o el de algún otro artista, para no darles la posibilidad a los necios de quedarse en el detalle intrascendente.
Hoy pasé a visitarlo: aún está sin terminar, faltan detalles, pero es imponente y ya está completamente operativo. Se puede visitar el fin de semana y te muestran todo en visitas guiadas; mañana iré con la familia. Si querés recorrerlo solo, como hice hoy, podés ir sólo a un par de lugares.
Como todos los días, volví a casa con comodidad y tranquilidad en el tren Mitre. Hoy le encontré un nuevo significado a la frase "La patria es el otro":
"La patra es el otro, y el otro también soy yo."


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Lo que nos ha quedado claro en estos últimos años, es que la cultura, la ciencia y la educación, estos populistas las desprecian.
Son demagogos: sólo quieren pan y circo...

El equipo de la UBA le gana a Stanford y Princeton en el Mundial de Programación.


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Quizá no te gusten los números, quizá creas intrascendentes los datos de la realidad, pero esto te tranquilizará.

O te pondrá más nervioso aún...

twitter.com - Tuqmano


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Ésta es una idea interesante, y creo que necesaria. Creo que debería haber debates semanales, y alguno que considere el debate interno de cara a las PASO. En algun lugar adecuado como la Biblioteca Nacional, Facultad de Derecho, o el nuevo Centro Cultural, de transmisión obligatoria para la TV pública, la mayoría de los debates debería ser optativa para los medios privados, paro algunos de transmisión obligatoria.

"El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, propuso una 'ley nacional' que permita un 'debate general' previo a las elecciones de 'todos los candidatos para que cuenten sus propuestas; y así que cada uno, con mayor o menor capacidad oratoria, pueda contarle a la sociedad lo que quiere hacer en cada uno de los temas'."

Me interesa sobre todo debatir de dos cuestiones concretas, y muy relacionadas entre sí: economía, y política exterior, temas en los que hay diferencias importantes, no sólo matices.
En este tema como en todos, no me baso ni el sentido común, ni en el discurso mayoritario del entorno. Hay diferencias. Los cinco principales candidatos tienen miradas distintas, y muchas comunes (claro que para llegar a este punto habría que debatir más y discutir menos).
El problema que tenemos para llegar a acuerdos, es que como sociedad sucumbimos a la cultura de la chicana, del aguante y la trampa. No sólo en el fútbol.
Entonces cuando discutimos ideas empezamos con las chicanas acerca de un pasado mucho más imaginario que real. Claro que para todo aprendizaje es necesario contar con el factor tiempo.

Sería otro bonito, y vital, legado de esta etapa política si consiguen aprobar una ley antes de julio. Ojalá.





Deja, deja que mire, teñido del amor, enrojecido el rostro por tu purpúrea vida, deja que mire el hondo clamor de tus entrañas donde muero y renuncio a vivir para siempre. Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente que regando encerrada bellos miembros extremos siente así los hermosos límites de la vida.
(Vicente Alexandre)

martes, 2 de diciembre de 2014

Le tengo rabia al silencio

En un tiempo, antes de ser guitarra, antes de que la madera fuera ahuecada, la guitarra fue simplemente un trozo de un árbol. Integró el cuerpo de un árbol determinado, un abeto azul, un jacarandá. Y ese árbol no era solitario, no estaba solo en una colina, sino que formaba parte de una pequeña selva, de eso que llamamos monte. Y ahí ese árbol era vecino de otros de todo tipo y especie, de hojas perecederas o no perecederas, de madera dura o madera blanda, de madera que absorbe la humedad o de madera que la conserva. Ahí vivía la guitarra antes de ser guitarra. Y ese pedazo de madera integrante de la selva tiene que haber recibido un gorjeo de algún ave al atardecer, o al amanecer, o al mediodía. De toda clase de pájaros a toda hora del día. Toda la selva recibió el cántico de pájaros a lo largo de los años, de pájaros que han cantado con frío en invierno, con sol, con siestas, con sustos, con coraje y en primavera con amor, con polluelos, con hijos o sin hijos. El cántico del ave ha sido siempre el elemento. Y a la madera sensible se le ha penetrado ese cántico. Alguna vez la hacharon, alguna vez se cayó y la usaron, la ahuecaron, la pusieron a templar como tabla y alguna vez la formaron. Pero es una madera llena de infinitas vibraciones y de qué vibraciones: miles de horas de canto de pájaros. Y así se formó la guitarra.

Y cuando se hizo instrumento, llegó a las manos de gente de distinta condición: virtuosos, hábiles, ávidos de encontrar algo que los ayudara en la vida, o a conformar su destino o su mensaje, o a consolar su soledad. Mil asuntos, mil razones por las cuales se inclinaba hacia ese instrumento llevo de vibraciones y con tanta tradición. Y no faltará seguramente los que le adjudicaban a alguna gente la virtud de enriquecer el canto de la guitarra. “Fulano de Tal hace hablar a la guitarra, la hace cantar, la hace decir...” o “escuchar ese guitarrista es una enseñanza para los demás”. Pero la guitarra ya venía con una multitud infinita de vibraciones. Como las catedrales, que no precisan tenores para tener ley acústica. La guitarra estaba plena de sonidos. Entonces, ¿no será en cierto modo una pretensión del ser humano que se acerca a la guitarra, decir que es el hombre el que está enriqueciendo su sonido, su misterio, su buena disposición para decir cosas? Ella todo lo sabe, no tiene un secreto para ocultar. Todo lo atesoró y todo lo da. Aunque a veces se niega. Cuando una mano no la merece, la guitarra se puede negar. A veces dicen: “esta guitarra no me dice...”. Lo he oído: “esta guitarra es muy buena, está bien construida, pero a mí no me dice...” ¿No será que esa persona no ha hecho nada para merecerla?. Quizá le ha faltado unción, la condición del ruego callado, el decir “ayúdame” sin decir la palabra, el acercarse para que el instrumento le ayude a transmitir tal o cual asunto que tiene algo que ver con el sentimiento humano. Si es así, la guitarra siempre lo ayudará. Pero si es por un simple afán de lucimiento, es posible que ese instrumento noble y sencillo no quiera complicarse en lo que no entiende. La ambición humana no la entiende ni la entenderá nunca, porque viene de otra cosa infinita, de una enorme libertad de expresarse con un gran albedrío que tiene todos los colores y todos los mejores destinos.

Yo he escuchado alguna vez con respecto a la caja vidalera, a un señor que golpeaba dos veces la caja y se la ponía al oído, y escuchaba su resonancia a ver si correspondía empezar a no del aparato”. Y así es la guitarra. Cuando ve que el hombre no está preparado para entender lo cósmico, la consultación entre el misterio del instrumento y el anhelo del hombre, la guitarra se queda callada y deja al hombre en el aire, como diciendo “no entiendo ese idioma...”. Si yo no estoy digno algún día, la guitarra me lo va a hacer sentir. Y si uno tiene la entereza de enfrentar la verdad profunda, es posible que la música cobre al fin de los tiempos una condición muy elevada, muy hermosa, y se salve de la mercantilización de una habilidad o un virtuosismo. Yo pienso por ahí, quién sabe. Puede ser.


Atahualpa Yupanqui.
Este largo camino. (Memorias)




Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí.
Que no se quede callado quien quiera vivir feliz.

lunes, 19 de agosto de 2013

Palabras generadas por el mejor silencio

Con los resultados en la mano, comprobamos que el FPV hizo la peor elección luego de 2003, equivalente a la de 2009. La dispersión y confusión de la oposición disimula el mal resultado, pero no lo modifica. Podría decir que luego del peor año de gestión eran posibles (sé que muchos me cuestionan esto que afirmo, pero así lo veo), pero francamente no era esperable bajar del 35%. Si bien la verdad se sabrá en Octubre, hay que replantearse algunas cuestiones irritantes, sobre todo las exageraciones innecesarias.
No me inquieta Octubre, con este mapa nada cambiará más allá de las usuales operaciones mediáticas de los medios de comunicación propiedad de esos grandes grupos económicos que entre otras cosas se dedican al negocio de la información, sí el 2015: debe el gobierno aprovechar la situación para fortalecerse. El dato bueno para el gobierno es que muchos en la oposición se pasarán los próximos dos años hablando de fin de ciclo. Pero para que eso le juegue a favor deberá pararse sobre la realidad, y conducirla, no enfrentarse a ella.

Igual no hay que exagerar, si luego de una década de gobierno, si luego de un año complicado, estamos hablando que el FPV mantiene y aumenta su representación parlamentaria, hay que ser prudentes en la crítica y en la preocupación. La oposición está mucho peor electoralmente, y no cargan con la responsabilidad y el desgaste de la gestión.

Francamente me resulta divertido escuchar algunos análisis políticos sobre el resultado electoral de las PASO. Las mismas personas que dicen que el PRO ganó en Capital, habiendo obtenido el 31% de los votos, siendo estos segundos a casi 3 puntos del primero (cierto que frente a un amontonamiento incierto) y con el tercero con casi el 20% de los votos, dicen muy sueltos de cuerpo que el FPV perdió estrepitosamente a nivel nacional, donde obtuvo un ¡31%! de los votos, con el segundo a 14 puntos atrás de él, y luego una enorme dispersión que en la insólita alquimia de sumarse constituirían un tercero en disputa, de momento, para disputar el segundo lugar de las preferencias de los electores argentinos.
Pongámonos de acuerdo, o perdieron todos (todo indica que es el análisis más preciso), o ganaron todos.
Sospecho que de fanáticos y necios está regado el camino al final del ciclo.

La economía siempre pesa en el voto de los argentinos. Aquí hay (Las expectativas económicas volvieron a mejorar en julio) algunos números para analizar, como de quien vienen, pero con sensatez. La economía viene mejorando en los últimos meses, pero la sensación de mejora aún no está instalada. Relato contra relato, nunca se debe perder de vista que la mayoría vota pensando en su propio y personal destino (léase bolsillo).
Tiempo al tiempo, y los objetivos claros.

Leo en "El estadista" que: "...aún cuando el FpV no puede controlar la sucesión digitando al candidato, tiene recursos para controlar la sucesión liquidando candidatos. Los próximos dos años no van a estar caracterizados por negociaciones para imponer candidatos sino por negociaciones para evitar candidatos”.
Lo que comparto porque si el Gobierno valora su tiempo, los próximos dos años empiezan en los próximos dos meses.


Toda mi vida soñé e intenté conseguir el mejor empleo, con el mejor sueldo posible. Pero nunca me quedé sentado en casa esperándolo, nunca me quedé cruzado de brazos no aceptando nada menos que la perfección, viviendo de los demás, sólo quejándome. Siempre salí a enfrentar la realidad, y asumir que había que lograr lo mejor con eso que había; y eso que había, aún imperfecto, debía hacer que sea lo mejor posible.
Así es la vida, y así es todo en la vida, en todos sus niveles. No sólo mi vida, la vida de todos. Así es también la política, naturalmente.
Acepto que te quedes esperando la carroza, es tu decisión no aceptar nada menos que la perfección, aún si ésta no existe, pero no que me cuestiones por intentarlo, y en ese camino hacer que la realidad sea mejor que antes.
En estos días intensos, al que le quepa el sayo que se lo ponga, y si no que siga de largo...




A veces el silencio es la palabra justa, la que enciende las luces, la que mejor se escucha, la que place o se sufre cargada de milenios, la que otorga hermosura, la flor del pensamiento. En ese momento de la clara armonía, de la mejor tristeza, de la entera alegría. Es el gran fundamento que ronda a la grandeza: tu palabra y la mía habitan el silencio. Por eso la palabra debe ser pronunciada como una ceremonia con aire de campanas, una fiesta del alma, farol del pensamiento, porque fue generada por el mejor silencio.
(Hamlet Lima Quintana)

Cuando abrir la boca llega hasta todos los límites del alma

Sostengo que este gobierno llevó a la práctica mucho de lo que intentó sin éxito Don Raúl Alfonsín. Mucho de mi apoyo a este gobierno parte de ese intento de coherencia, dado que, pese a que yo no era radical (nunca lo fui), durante el período que quiso ser Raúl Alfonsín defendí su gobierno (aún no votándolo), lo que intentaba construir y cómo.
Hasta que un día se asustó, empezó a ser radical, y me alejé como tantos.

Recuerdo que Don Raúl en aquellos años decía que su libro de cabecera en economía era "Vivir con lo nuestro" de don Aldo Ferrer (algo que yo ciertamente revindicaba), entonces no es casual que yo opine tan parecido a lo que, desde su implacable coherencia y sabiduría, opina Don Aldo.


“Es necesario consolidar un modelo que tiene que resolver problemas estructurales”, entrevista a Don Aldo Ferrer, economista, fundador del Plan Fénix, publicada en Página/12, el 19 de agosto de 2013.

El economista Aldo Ferrer rechaza que el resultado de las elecciones primarias condicione la política económica del Gobierno, pero advierte que hay desafíos estructurales y desequilibrios macroeconómicos a los que hacer frente. “El proceso de reindustrialización basado en la recuperación de la soberanía requiere más inversión privada y cambio tecnológico, la inversión pública y de las pymes son fundamentales pero no alcanzan. Para eso es fundamental el debate al que está convocando el Gobierno a los actores económicos”, afirma el ex embajador argentino en Francia y uno de los principales referentes del pensamiento económico nacional. La inflación, la competitividad, la puja distributiva, la producción de hidrocarburos y la política industrial son algunas de las tensiones que el fundador del Plan Fénix considera que deben ser abordadas para garantizar la “sustentabilidad del modelo”.

–¿El resultado de las elecciones primarias está vinculado a la coyuntura económica y el malestar de algunos sectores con medidas como las restricciones a la compra de divisas?

–Todos los aspectos de la realidad influyen en las opciones del electorado. Siempre hay algunas insuficiencias para resolver. Las PASO son una elección previa a la que le seguirá una renovación legislativa en octubre, y luego otra presidencial. Forma parte del proceso democrático. No hay que exagerar la influencia. Lo que sí está claro es que los modelos económicos se defienden en función de la consistencia de sus principios y de sus resultados, y estamos viendo que hay muchos logros relevantes que le otorgan al Gobierno un apoyo significativo sobre el electorado. El resultado de las elecciones no va a definir el rumbo financiero y económico de Argentina.

–¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la economía argentina en la actualidad?

–Los riesgos que se plantean ahora están asociados a la sustentabilidad del modelo. Es necesario consolidar un modelo nacional que tiene que resolver problemas estructurales fundamentales como el energético o el déficit en el comercio exterior de manufacturas a pesar del fuerte aumento de la producción industrial de la última década. El déficit en el balance comercial de manufacturas industriales revela el insuficiente desarrollo del aparato industrial argentino. Subsisten problemas estructurales y también hay desequilibrios macroeconómicos que hay que atender.

–¿A qué se refiere con desequilibrios macroeconómicos?

–Hay una situación muy tensa en las finanzas públicas por la política de subsidios destinados a contener la inflación. También existen tensiones con los precios internos y con el tipo de cambio. Hay que tratar de evitar que los costos suban más que la paridad nominal del tipo de cambio y sostener espacios de rentabilidad a largo plazo que contribuyan a frenar la fuga de capitales. Hay un problema de sustentabilidad del modelo que permitió una muy importante recuperación de soberanía, pero esto sólo se puede consolidar sobre bases muy firmes de equilibrios fiscales y pagos internacionales. La reacción a los problemas se dio cuando éstos eran muy agudos. Hay tensiones que se pretende corregir con controles legítimos pero es necesario recuperar solvencia fiscal y competitividad. Hay situaciones tensas que no generan un clima propicio para el ahorro y la inversión.

–Ese análisis se asemeja mucho a los planteos ortodoxos.

–Hay una ortodoxia irresponsable y neoliberal que plantea la necesidad de un ajuste del gasto y bajar los salarios. Y hay otra ortodoxia que dice que hay que vivir con lo nuestro y mantener la casa en orden. La sustentabilidad radica en esos dos principios: no hay que depender de crédito externo y se deben mantener equilibrios responsables para evitar los desvíos que abren el espacio para el retorno a las recetas de la ortodoxia. Hay que buscar el pleno empleo, inducir la inversión y apuntar todos los instrumentos al crecimiento. Pero no se construye nada en el desorden ni en un escenario de tensiones.

–¿Sostiene que hay que bajar el gasto público?

–No es un problema de nivel del gasto, no hay que bajar el gasto. El nivel de gasto público es razonable dado el nivel de desarrollo. Pero es necesario ocuparse de la calidad del gasto público y mantener una situación de superávit primario que transmita señales contundentes de que las finanzas públicas están sólidas. Naturalmente hay una demanda de gasto muy grande pero los desequilibrios generan climas poco propicios para la sustentabilidad del modelo. Los subsidios tienen que estar bien focalizados y analizar si se justifican como instrumentos para contener el alza de precios. También queda mucho por hacer en materia tributaria. Es necesaria una reforma integral y una iniciativa como la de gravar la renta financiara es buena.

–¿Cómo se logra impulsar la exportación de bienes industriales en un escenario internacional de crisis donde cayó sensiblemente la demanda para esos productos?

–El problema de Argentina no apareció ahora, es una vieja limitación. Incluso en condiciones de tensión como las que hay ahora existen muchas cosas que se pueden hacer en materia microeconómica y en las economías regionales para promover la transformación productiva. Así como no es todo por viento de cola no todo es por el viento de frente.

–El BCRA reconoce que se perdió parte del colchón cambiario extraordinario que generó la devaluación de 2002. ¿La pérdida de competitividad se debe resolver con un nuevo salto cambiario?

–No. El tipo de cambio se tiene que discutir en conjunto con toda la política económica que define la competitividad. Está claro que hay un desfasaje entre los costos internos y la paridad nominal y esto achicó la rentabilidad. El BCRA ajusta continuamente la paridad nominal. Un tipo de cambio competitivo, administrado, para atender la realidad en un país en desarrollo es fundamental. Pero el tema de la competitividad no incluye sólo el tipo de cambio. Hay que apelar a todos los instrumentos necesarios para fortalecerla.

–¿Se requieren mayores niveles de inversión para lograr una transformación de la estructura productiva?

–Es necesaria una política explícita de incentivos a la inversión privada en sectores estratégicos. Lo que hace al éxito de la política industrialista en Asia es que los beneficios para las empresas están condicionados a metas de exportación, inversión y cambio tecnológico. Si no lo cumplen, pierden los beneficios. Hoy no está la contrapartida de la sanción al no cumplimiento de objetivos compartidos. La política de transformación implica alianza con sectores privados y públicos que requiere incentivos y sanciones. En los últimos años existió un énfasis público en materia de ciencia y tecnología. En Argentina continúa aumentando el déficit comercial en materia de bienes industriales de alto contenido tecnológico. El desarrollo en esos sectores dinámicos continúa rezagado. Para eso hacen falta compromisos recíprocos entre las políticas públicas y el sector privado.

–Sin embargo, los avances en materia de regulación formal e informal desde el Estado son duramente resistidos desde los grupos económicos más poderosos, que son beneficiarios de las políticas de impulso a la demanda y las herramientas de protección comercial.

–Cuando hay incentivos debe haber compromisos. Si el atractivo del régimen para la inversión y las ganancias es suficiente vas a tener una respuesta positiva. El economista polaco Michal Kalecki planteó hace mucho tiempo que los grupos económicos dominantes privilegian la posición dominante por sobre sus ganancias. No les gusta que intervenga el Estado, prefieren operar en sectores con alto desempleo y poca presencia sindical. La clave del éxito es atraer al campo de la inversión y el cambio técnico a un sector privado que puede tener ese comportamiento. Es necesario y posible pulir las políticas de industrialización con incentivos y objetivos claros. Si no lográs la incorporación de la inversión privada a la reindustrialización y el cambio tecnológico, descansás esencialmente en la inversión pública y de las pymes, que son fundamentales pero no alcanzan.

–La presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó a los principales actores económicos y sociales a debatir el proyecto económico.

–El debate entre los actores económicos y sociales y el Gobierno es fundamental. Los cambios necesarios para el desarrollo, para el crecimiento con inclusión social, creación de empleo y cambio tecnológico no se pueden lograr en un marco de hostilidad continua entre el Estado y los sectores privados. El diálogo es fundamental para limar asperezas, pero eso no quiere decir que desaparecen los conflictos ni que la creación de una mesa de diálogo le quite al Poder Ejecutivo la responsabilidad de gobernar. Puede mejorar mucho la calidad del diálogo. Las medidas de protección al mercado interno y estímulo de la demanda son fundamentales pero son necesarios incentivos a la transformación industrial. Porque si no vuelve a suceder que el sector industrial desequilibrado en términos comerciales termina descansando en el superávit de divisas que genera la actividad primaria. Ese es un modelo de industrialización a medias y eso no es consistente.




Hay gente que con solo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales, que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorrer toda la magia. Hay gente,que con solo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca las guirnaldas. Que con solo empuñar una guitarra hace una sinfonía de entrecasa. Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después, como si nada. Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria, pues sabe, que a la vuelta de la esquina, hay gente que es así, tan necesaria.
(Hamlet Lima Quintana)

lunes, 22 de abril de 2013

Que mis huesos abonen mi suelo natal

Si supieran todos la enorme verdad que encierran estos versos.
Conmovedora, profunda, prístina verdad.


Fue mucho mi penar andando lejos del pago,
tanto correr pa' llegar a ningún lado;
y estaba en donde nací lo que buscaba por ahí.

Es oro la amistad que no se compra ni vende,
sólo se da cuando en el pecho se siente;
no es algo que se ha de usar cuando te sirva y nada más.

Así es como se dan en la amistad mis paisanos,
sus manos son pan, cacho y mate cebado;
y la flor de la humildad suele su rancho perfumar.

La vida me han presta'o y tengo que devolverla,
cuando el fiador me llame para la entrega;
que mis huesos, piel y sal abonen mi suelo natal.


La imagen corresponde a una fotografía del proyecto "Un fresco abrazo de agua", del enorme fotógrafo entrerriano Gustavo Cabral.




domingo, 7 de abril de 2013

Soportar el peso de la existencia del hombre

Sin duda la mejor actuación de Mickey Mouse en toda su carrera fue cuando representó al discípulo del mago en la música incidental de Paul Dukas: "El aprendiz de hechicero", con la batuta de Leopoldo Stokowsky. Por una vez Mickey pudo liberarse de la banalidad de los argumentos de Disney y mostrar su capacidad actoral en un conflicto humano. El equipo Dukas, Stokowsky, Mouse, nos muestra una inundación artificial. No se debe al capricho de la naturaleza, sino que es el resultado de la acción humana (o ratonil) que pone en marcha mecanismos que después no sabe o no puede contrarrestar.

Lo que hace a Buenos Aires inundarse es muy, pero muy semejante. En las últimas semanas, la Ciudad de Buenos Aires sufrió graves inundaciones. A quienes las administran en diferentes períodos les suele resultar más fácil hablar de "catástrofes naturales" para eludir su responsabilidad en la construcción de esas catástrofes. No está de más repetir, una y otra vez, que las catástrofes naturales no existen: el desastre es la expresión social de un fenómeno natural.

Como siempre, para entender algo necesitamos saber su historia. Las inundaciones nos acompañan desde que la sífilis que le quemó el cerebro a Pedro de Mendoza le impidió percibir la topografía del terreno donde fundó la ranchería que dedicó a la Virgen del Buen Aire. Así, nos cuenta Ulrico Schmidel, el cronista de la expedición, que una iglesia de esa ciudad "se la llevó la corriente del río", lo que quiere decir que la puso en el bajo de la barranca, en la zona de influencia de las sudestadas. Lo más interesante es que los historiadores oficiales de la Ciudad (Rómulo Zabala y Enrique de Gandía) desmienten absolutamente que Mendoza haya fundado en un lugar inundable. Y al mismo tiempo cuentan de un edificio que se perdió por la inundación. Ese tipo de contradicciones se mantiene hasta el presente.

Juan de Garay, con una cabeza más lúcida, fundó en el alto de la barranca. Sin embargo, las instrucciones del Rey de España para fundar ciudades en América eran las del trazado en cuadrícula, sin que importara mucho lo que hubiera dentro de esas líneas forzosamente rectas. Así, Buenos Aires se superpuso a una serie de arroyos, que los vecinos llamaron "Terceros", ya que ése el nombre de los cobradores de impuestos. Sucede que ambos "se llevaban todo". Ocupar los Terceros fue el primer error urbanístico importante, ya que causó inundaciones durante los siguientes trescientos años, hasta que fueron canalizados y tapados.

Fuera de esto, la Ciudad atravesó un período bastante estable, mientras se mantuvo dentro de límites naturales bien definidos. Que eran, al norte y oeste el arroyo Maldonado, al este la parte superior de la barranca del Río de la Plata, y al sur el bañado de Flores (que terminaba en el Riachuelo).

Los mapas de la Ciudad de fines del período colonial muestran claramente esos límites naturales. Los cartógrafos del siglo XVIII marcan el borde de la barranca sobre el Río de la Plata, la playa, los bancos de arena y los bajos inundables que llegaban al Riachuelo. Ese era el límite que las leyes coloniales y el sentido común indicaban no ocupar. Estos detalles aparecerán en todos los mapas hasta los últimos años del siglo XIX, cuando la especulación inmobiliaria y la política manden los inmigrantes a vivir a las zonas inundables. Los gallegos irán a Soldati y Barracas, los tanos a La Boca y los mapas borrarán para siempre que esas personas fueron a las zonas bajas, que no debían haberse poblado porque no eran aptas para eso. Miren ustedes cualquier guía de calles de Buenos Aires y verán que tiene menos información que un mapa del siglo XVIII.

Tenemos una muy buena descripción de la gran inundación de 1820 en el cuento "El Matadero", de Esteban Echeverría (aunque lo ambienta varios años después, para hacerla coincidir con la intriga política). Allí nos cuenta que si uno se subía a las torres de las iglesias, podía ver la ciudad rodeada de agua hasta el horizonte. Dato relevante: estaba rodeada de agua del lado de afuera. En la peor crecida del siglo XIX (y tal vez la peor de la historia de la Ciudad), Buenos Aires no se inundó. Y es que la historia de las inundaciones es, al mismo tiempo, la del descenso de la Ciudad hacia los bajos: la parte inferior de la barranca del Plata, los valles de inundación de los arroyos.

Juan Manuel de Rosas empezó ocupando la zona de bañados de Palermo, en la costa del Río de la Plata, donde edificó su palacio. El lugar no era adecuado para eso, pero había una razón política: desde 1838, una armada francesa boqueaba el puerto de Buenos Aires. Más tarde se les unieron los ingleses y tuvimos el boqueo anglofrancés. Rosas tenía que demostrar que era capaz de afrontar cualquier contingencia y que era lo suficientemente macho como para ganarle a la naturaleza. "Hasta el barro cimarrón de Palermo y la tierra ingrata se conformaron a su voluntad", dice Jorge Luis Borges de esa decisión.

A su caída (¡la de Rosas, por supuesto!) varios políticos, encabezados por Sarmiento, impulsan el proyecto de parquizar el bañado de Palermo. Lo que significa la mejor decisión posible. Una foto de Buenos Aires tomada desde la costa nos mostrará la cadena de parques que caracteriza la Ciudad. Casi todos esos espacios verdes están en el bajo de la barranca, en el sitio que podía tener un uso recreativo pero no habitacional. Recordemos que el Palermo de Thays llegaba hasta el borde del agua, que a fines del siglo XIX estaba en la hoy avenida Figueroa Alcorta.

Han sido décadas de irresponsabilidad las que llevaron a crear las condiciones para que cientos de miles de personas habitaran en terrenos inadecuados para vivienda. Tal vez haya sido el intendente Crespo (a quien honramos en el nombre de un barrio) el que inauguró la simpática actividad de lucrar con la inundación ajena. Crespo fue el impulsor de los loteos en el valle de inundación del arroyo Maldonado. Allí fueron a parar los obreros de una fábrica de calzado, acompañados enseguida por los pequeños comerciantes judíos.

Y una vez que hicimos el negocio de meter un montón de gente en tierras que no debían habitarse, llega el momento de hacer el negocio de la obra salvadora. En 1924 se proyecta el entubamiento del arroyo y se lo anuncia como la solución definitiva. En el casi un siglo que siguió, siempre se prometieron y realizaron obras públicas milagrosas que, en el mejor de los casos, sólo atenuaron un poco las crecidas. Y en el peor y más frecuente de los casos, las empeoraron. El entubamiento del arroyo Maldonado (hoy avenida Juan B. Justo) fue el mejor negocio para los especuladores y los vendedores de obras y el peor para los vecinos.

En una sociedad que se fascina por unas cuantas toneladas de cemento, es fácil convencer a la opinión pública que la obra más grande será, también la más efectiva. Al esconder el arroyo bajo el entubado negamos su existencia y pudimos hacer enormes negocios inmobiliarios con cientos de miles de personas ingenuas que creyeron que la obra se había hecho para protegerlas.

Por el contrario, un arroyo cualquiera se comporta en una crecida mucho peor si está entubado que si corre a cielo abierto. Las paredes del túnel, las columnas, el propio techo, frenan el escurrimiento y lo hacen mucho más lento que si lo hiciera en su cauce natural. Hoy el Maldonado inunda más que si no estuviera entubado. Y, por supuesto, inunda a más gente porque la falsa sensación de seguridad que dan estas obras, atrae más y más pobladores ingenuos que creen que la existencia de una ciudad hace desaparecer mágicamente los mecanismos de la naturaleza.

El negocio de vender primero terrenos inundables y después obras sobre ellos fue tan rentable, que se repitió con los demás arroyos: Vega, Medrano, White, Cildáñez, según el mismo modelo de comportamiento. Y con los mismos escasos resultados.

Hay una cuestión de fondo que hace que seamos pesimistas con respecto a las soluciones milagrosas que cada vez escuchamos. Y es que un río o un arroyo no son comparables a calles llenas de agua. Todo río o arroyo cava con sus crecidas un área llamada "valle de inundación", que es la que vuelve a ocupar cuando llueve por encima del promedio. De modo que hacer un caño de desagüe más o menos sofisticado es técnicamente viable. Pero modificar la topografía en una zona construida para elevarla, escapa a las posibilidades técnicas y económicas. Sólo que nadie quiere arruinar su carrera política diciendo la verdad.

Esta situación está agravándose rápidamente porque el cambio climático hace que cada vez llueva más en las zonas húmedas. Para peor, la mayor parte de nuestros decisores políticos no tiene la menor idea de las profundas implicancias de este fenómeno sobre nuestra vida cotidiana, y no les interesa conocerlas.

Con el correr de los años, las ciudades fueron creciendo, y en muchos casos lo hicieron sobre sus valles de inundación. En definitiva, eran zonas próximas, fáciles de ocupar y aun vacías. A veces se trataba de tierras públicas que podían ser ocupadas gratuitamente por migrantes que se hacían una casa precaria, con los materiales que encontraban a mano. Otras, eran tierras baratas que fueron loteadas por empresas inescrupulosas, toleradas por el poder público. En ocasiones, los propios gobiernos construyeron barrios de viviendas populares sobre tierras baratas, sujetas a crecidas. Una investigación que nos estamos debiendo es relevar todos los planes de vivienda social que se hicieron en el país para saber cuál es la proporción que se construyó en tierras bajo cota de inundación. En más ocasiones de las que puedo recordar, un ex funcionario me explicó: "Eran las tierras que teníamos".

La urbanización de áreas inundables incluye historias de muy fuerte corrupción política y administrativa, ya que alguien tuvo que permitir el loteo de terrenos inadecuados para el uso urbano.

Son, entonces, dos fenómenos paralelos que confluyen para asentar población en áreas inundables. Por una parte, los valles de inundación de los arroyos son la ubicación previsible de las villas miseria, las favelas, callampas o cantegriles de todo el continente. Simplemente, sus habitantes no tienen el acceso económico a tierras mejores. Pueden ser los amplios valles de inundación de los arroyos del Gran Buenos Aires, que a veces tienen una pendiente tan escasa que se requiere un ojo entrenado para detectar sus limites. O las zonas próximas al río Mapocho, en Santiago de Chile. O las profundas correderas que llevan al Guayre, en Caracas.

A partir de 1930, el proceso industrial acelera la urbanización vertiginosa y obliga a utilizar todos los espacios disponibles. Esto hace cada vez más fuerte la presión social y económica para ocupar los terrenos bajos: Buenos Aires debe crecer, sin que importe cómo ni dónde lo haga. La casi totalidad de la superficie del partido de Avellaneda es zona de riesgo.

Nos resultan importantes estos datos como reflejo de una sociedad que necesita ocupar todas las tierras posibles y que necesita creer en su capacidad ilimitada para dominar los fenómenos naturales. Por eso, después de cada obra de atenuación de crecidas se anuncia que se ha logrado "la solución definitiva".
Pero lo sugestivo es que no son sólo los pobres los que se inundan. El descenso de las ciudades hacia los valles de inundación de ríos y arroyos es una parte muy importante de su proceso de expansión, y no fue tenido en cuenta en todas sus implicancias. Basta con ver en los diarios de este período las fotos de las inundaciones urbanas o ver también las fotografías de inundaciones actuales, que afectan viviendas construidas en este período.

En algunos casos se trata, previsiblemente, de viviendas autoconstruidas por pobladores marginales. Pero con mucha frecuencia nos encontramos con obras hechas por profesionales de la arquitectura y emplazadas en áreas inundables. El caso de varios de los countries de Pilar, que quedaron bajo el agua en una inundación reciente, es un buen ejemplo de lo que no debe hacerse y se hace todos los días. Por supuesto, todo el aparato normativo está pensado para facilitar esas operaciones. Para definir una línea de ribera (es decir, para saber si un terreno va a quedar adentro o afuera de la zona inundable) es necesario tener en cuenta las crecidas del último siglo. Las normas de la Provincia de Buenos Aires consideran que cien años es mucho y toman sólo 5 años. O sea que basta una breve temporada seca para poner en el mercado una gran superficie inundable y meter allí a todos los que confiaron.

Lo que nos lleva a pensar en términos de un cierto estilo de formación profesional que desestima todo lo que no puede incorporarse al tablero de dibujo. Precisamente, el ambiente (o, en este caso, los ritmos de la naturaleza) es aquello que cae fuera del tablero, pero debería caer adentro del proyecto.

El tema también hay que asociarlo al urbanismo y a la política urbana. Aceptar de una vez que las obras definitivas no existen, que en el mejor de los casos sólo podrán atenuar las crecidas, pero que los problemas subsistirán. Verlo de otra manera nos sirve para empezar a adaptar la Ciudad a su realidad inundable. Por ejemplo: ¿tiene sentido volver a cruzar la avenida Santa Fe con cuerdas y botes? ¿No será el momento de empezar a construir puentes peatonales? Después, las obras tal vez ayuden a que se usen una vez cada dos años en vez de usarlos dos veces en una semana.

Lo mismo con la electricidad. No tiene sentido seguir discutiendo cada vez si hay o no cortes preventivos en las zonas de riesgo. Es decir, si dejamos la gente a oscuras o si corremos el riesgo de que alguien muera electrocutado. En muchas zonas necesitamos tener luces de emergencia. Por supuesto, no se construye igual en sitios que se inundan que en otros que van a estar siempre secos. Hay que cambiar los Códigos de Edificación y de Planeamiento Urbano para adaptarlos a esa realidad. La primera y más urgente medida es definir con claridad las zonas con riesgo de inundación y comenzar a actuar en ellas.

Y cerramos esta nota volviendo al cine. En "Portero de Noche", Dirk Bogarde y Charlotte Rampling nos muestran una perversa relación entre el carcelero y su víctima. Entre nosotros, las víctimas de las crecidas son quienes dan el mejor respaldo a quienes las inundaron. Porque definir un área como inundable equivale a hacer bajar el valor de la propiedad inmueble. En una sociedad en la que el valor de las propiedades es un bien más protegido que la vida, son muchos los inundados que no quieren este tipo de medidas y viven pendientes de la próxima (y tal vez inútil) obra mágica.


Acerca del autor del artículo: Antonio Elio Brailovsky es profesor Titular en las Universidades de Buenos Aires y Belgrano, economista político de la UBA, de 66 años, irrumpió en la militancia ecológica hace treinta con la denuncia del uso como defoliante del "agente naranja", también es autor de una decena de libros. El primero, Historia de las crisis argentina, un saccrificio inútil, es una de las mejores reseñas críticas de la historia productiva nacional. El último, de 2011, Buenos Aires, ciudad inundable, editado por Le Monde Diplomatique, es excelente.



También resulta interesante y necesaria la entrevista publicada en Página/12 al autor del libro: Economista, escritor, profesor universitario, experto en Ecología y ex defensor adjunto en la Defensoría porteña, Antonio Brailovsky explica por qué no hay que sentarse a esperar un resultado mágico mientras los especialistas definen qué obras revisar o emprender después de las inundaciones.
“Empezar ya mismo una gestión del riesgo”



Imagen: obra de Benito Quinquela Martín.




Así como no podemos sostener mucho tiempo una mirada, tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría, la espiral del amor, la gratuidad del pensamiento, la tierra en suspensión del cántico. No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo las proporciones del silencio cuando algo lo visita. Y menos todavía cuando nada lo visita. El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre, ni tampoco a lo que no es el hombre. Y sin embargo puede soportar el peso inexorable de lo que no existe.

(Roberto Juarroz)

viernes, 22 de marzo de 2013

Somos los que sabemos que no sabemos

Si digo que quien cree en fantasías incomprobables es irracional, de ningún modo estoy tratando a esta persona de tonta. Quien es religioso lo es desde la irracionalidad. Sin embargo es erróneo entender que la irracionalidad requiere de falta de inteligencia. Quien es inteligente entiende claramente que cuándo siente, esto sucede de manera irracional. Un científico religioso, en el caso de que éste sea inteligente, sabe que sus sentimientos religiosos son irracionales, aún así los siente. Como un poeta, o un amante. En este sentido sostengo que el ateísmo es igual de irracional que cualquier religión, en tanto asume como verdad algo indemostrable, como es la inexistencia de dioses o de seres en otros planos diferentes del nuestro.

Esto viene a cuento de una frase arbitrariamente atribuida al personaje de ficción llamado Dr. House, en la que éste asegura que si se pudiera razonar con la gente religiosa, no habría gente religiosa. Entonces podemos, y debemos completar la frase diciendo que si pudiéramos razonar con los poetas no habría poesía, o si pudiéramos razonar con los amantes no habría amor.
Revindico la irracionalidad erótica, la que me regala un marco o un camino a la felicidad. Ésta es una acuarela infinita de colores, en la que cada uno de nosotros encuentra sus formas y sus verdades.
Pero hay otra irracionalidad, gris, que se pretende blanca sin mácula (con lo que se deslegitima sin comprenderlo), con la que no me siento cómodo, porque se pretende institucional. Es tan oscura que se pretende bondadosa cuando impone cruelmente su moral (igual de irracional y subjetiva que la mía) a quienes no la comparten. Por eso soy agnósitco, porque esta irracionalidad la esquivo.

Otro punto en este debate es cómo alguien llega a entender la irracionalidad como algo negativo. No me imagino a un poeta ofendido porque sus palabras son catalogadas como irracionales. Lo imagino orgulloso de ser capaz de amar, irracionalmente. Es probable que esto tenga origen en que la irracionalidad que da marco a este texto, se pretende verdad incontestable, universal, y perfecta. Mi irracionalidad se ufana de sus dudas y su humana imperfección.
He aquí la mágica diferencia.




En la vereda de enfrente están los dueños de la verdad escriturada, los propietarios de la seguridad del ignorante; de este lado estamos nosotros, los dueños de las dudas sentados a una larga mesa en llamas.
Somos los que sabemos que no sabemos. Los que sabemos que no es luz esta claridad, que este permiso no es la libertad, que este mendrugo no es el pan y que no existen una sola realidad ni una única verdad.
Somos los hijos de los profetas pero también hijos de aquellos a quienes los profetas maldecían; somos los que desafinan en los coros de los istas.
Somos los que confían en la marcha de la historia sin darla por sobreentendida. Escépticos y optimistas, compartimos el pan de la duda, sentados a una larga mesa en carne viva.
(Eliahu Toker)

domingo, 10 de marzo de 2013

Vamos caminando, aquí estamos de pié

Diálogo a corazón abierto entre una venezolana y un argentino:

Daniela:
Saludos desde una Venezuela en luto.

Rafa:
No debemos ceder ante el odio y la agresión. No les demos el gusto de dejar de sonreír, lo que quieren es que te descontroles para decir: "ves, ves que son así". Recordá lo que dijo un pensador argentino: "nos quieren tristes, para derrotarnos. Hay que estar alegres, porque nada grande se puede hacer sin alegría".

Daniela:
Descripción de la ciudad: desolada
nada abierto
todo silencio
las radios con canciones suaves
ayer me iba a Carcas a verlo con dos amigos y no se nos dio el viaje
lo cancelamos, pero a la vez mucho mejor, porque hubo más gente!!
la cola es de mas de 10 kilómetros
mejor esperaré que baje la cola para ir y regresarme a mi ciudad el mismo día
yo vivo a 7 horas de Caracas
es rarísimo!! todos nos llamamos camarada y nos damos el pésame
es como que murió un familiar y así lo sentimos, como si quedamos huérfanos
quiero que cuando te pregunten digas con firmeza lo que se vive aquí
yo trabajo en la industria petrolera
y cuando murió la guardia nacional salio a la resguardar los entes públicos
y el pueblo se sumó a la protección de lo que es nuestro
eramos guardia nacional y pueblo en los pozos, taladros, y oficinas de PDVSA
por si acaso querían hacer saqueos y destrucción de bienes
no se dejaba entrar a nadie que no sea trabajador, y hasta ahora se mantiene
lo de NO VOLVERÁ es cierto
y si bien tenemos miedo porque Maduro NO es Chávez
estaremos unidos y apoyándolo para resguardar la patria. porque lo que viene es candela!
y a maduro lo que se le viene es duro! tanto que da miedo
tanto que tengo miedo

Rafa:
Si te sirve de algo, en Argentina somos muchos, muchos los que estamos incondicionalmente con ustedes. El sueño del compañero Chávez y del compañero Nestor Kirchner hoy es realidad, porque en Sudamérica estamos fuertes y unidos.
Yo confío en Venezuela, y confío en el compañero Maduro. En realidad, es más egoísta la cosa: nosotros necesitamos que Venezuela siga de pie. Hoy somos todos espalda con espalda, en tanto están esperando que caiga uno para ir contra todos.
No somos ingenuos, somos idealistas. Porque sabemos que se puede. 200 años después tenemos en nuestras manos la oportunidad de ser libres.
Te sigo abrazando Daniela. Argentina sigue abrazando a Venezuela.
Quisiera compartir nuestras palabras con los compañeros, para que nadie se confunda: el futuro es nuestro, pero el destino es común. Nos salvamos juntos, o no nos salvamos.
Un abrazo fraterno,

Daniela:
Que alegría leerte!!
Mi único consuelo es éste: EL ESPÍRITU DE HUGO CHÁVEZ ERA TAN GRANDE!! TAN PURO! TAN PROFUNDO! QUE NO CABIA EN SU CUERPO, SU CUERPO LO LIMITABA, Y TUVO QUE EXPANDIRSE EN TODOS NOSOTROS, EN TODO EL MUNDO!! SÓLO JUNTOS PODEMOS SER CHÁVEZ!! SI NOS SEPARAMOS, LO PERDEMOS.

Rafa:
Si leíste mi último posteo, que es una encuesta de opinión, verás que no sólo somos algunos locos sueltos los que los abrazamos: la mayoría de los argentinos estamos con ustedes (y no es una expresión de deseo, es la realidad de los números). Y me alegró saber que en Venezuela, nuestra presidenta tiene incluso más saldo de imagen positiva que acá.

Daniela:
En lo personal yo Amo a Cristinita: su temple, su elegancia, me gusta como habla y su fuerte presencia en un mundo de hombres; es una hija digna de Martí.
Cuando ella llegó el Miércoles en la madrugada con lentes a las 4am, algo hinchada y Evo ya había llegado, fue cuando caí en realidad de lo que había pasado.

- o - o -

Seguiremos llorando, pero con la alegría de saber que seguimos caminando.
Le repito a Daniela, y lo vuelvo a decir en voz alta;
Compañero Nicolás Maduro: con usted estoy seguro, que el compañero Hugo Chávez sabía elegir compañeros...




viernes, 1 de marzo de 2013

Los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste

Por un momento sentí que Noé Jitrik hablaba de mí, o que (con repentino talento) lo había escrito yo en primera persona.


La ley mosaica, desde los más remotos tiempos, sostiene que de una madre judía sale un hijo judío y nada puede cambiar ese hecho. Desconfianza, quizás, en la probidad de las relaciones conyugales y, correlativamente, certeza por la simple razón de que sin madre no hay hijo. La mía lo fue y, por consecuencia, también lo soy yo: mis hijos, en cambio, cuya madre no es judía, no lo son aunque en ocasiones el apellido que portan hace creer a su Majestad el Otro que lo son. No se me escapa que esta deriva no habría implicado que en la Europa de 1940 no hubiéramos terminados todos, hijos y consorte incluidos, en las ingeniosas ocurrencias alemanas, me refiero a las cámaras de gas.

Mi comportamiento, no obstante esa carga teológico-genética, no hizo demasiado caso de ese aspecto, aunque mi fidelidad a mi familia y mi amor, sobre todo, por mi padre, fueron inquebrantables, sentimiento que si esos objetos de mi amor vivieran sería muy discutido. Sea como fuere, como ellos mismos no tenían una extrema devoción por los rituales que aseguran la continuidad de una devoción, yo me sentí desde niño en libertad como para mirar lo que me rodeaba sin el filtro de tal ritualidad. Debo reconocer, no obstante, que cierta manera de entonar las salmodias en las sinagogas me parecieron, ya adolescente y cuando la música empezaba a importarme, sumamente misteriosas y atractivas, muy árabes me parecían. ¿Quién habrá sido el que inventó esas salmodias, un judío básico o un árabe elemental? Ese gusto no descartaba otros equivalentes que no tenían como escenario las sinagogas de Iom Kippur: las Cantatas de Bach, la obra de Simone Martini, la Alhambra, las Catedrales, el Cantar del Mio Cid, Teotihuacán, los versículos de la Biblia y del Corán, en suma, el producto humano de un impulso divino: la divinidad, me parecía, estaba en todo eso, no en el Innombrable ni en su hijo predilecto ni en Wotan con su carga de violencia, ni en Tezcatlipoca ni en el grande Alá. ¿Debía sentirme en virtud de esos enormes atractivos un réprobo, un fugitivo de la fidelidad? No lo lograron, ni siquiera lo lograron conmigo los estalinistas que querían convencerme así como tampoco los dioses de la city porteña o de los poderes militares.

Mis padres nunca me parecieron preocupados por la cuestión de la identidad: si hay que referirse a la comida, al idioma, a la nostalgia, al humor corrosivo y a celebrar lo que el calendario impone, o propone más bien, seguían siendo judíos, pero no era que se preocuparan demasiado de la inmarcesible sustancia del dios Creador. Una vez que pasó el tiempo extraño que no quisieran introducirme en lo que me parece más propio del judaísmo, me refiero a la escritura: en eso me las tuve que arreglar solo y, por cierto, perdí mucho tiempo. Diría que tenían otros problemas a los que había que prestarles atención: en ese clima me crié de modo que cuando descubrí el paisaje, la llanura insondable, con el asombro que me perdura, cuando descubrí los libros que me siguen justificando, ellos no intentaron reconducirme por el venerable camino de la obediencia a los ritos o a las declaraciones de identidad: ningún diputado Bergman andaba por los alrededores para exaltar a la tribu. Tal vez eso hizo que la mirada del Otro que, como lo observó Sartre, “crea” al judío, me resbalara, nunca me di cuenta de que ese “otro” se dedicara a mirarme. Seguramente me equivoco y la mirada del “Otro” se ha posado sobre mí más de lo que yo lo hubiera advertido, “Hay golpes en la vida”, escribió Vallejo y nadie lo pudo contradecir. Pero, desde luego, eso no me impidió considerar dos hechos indudables; el primero, el papel que en el desarrollo de la civilización, por vía de descubrimientos y propuestas de todo tipo, habían tenido muchos judíos, desde los que en España habían filosofado o curado, pasando por un admirable Spinoza –que había padecido los rigores de una sinagoga implacable– hasta la cultura europea del siglo XIX, Heine, Mendelssohn, Marx, Freud y las vanguardias del XX; ninguno de ellos, me parece, abandonó sus ideas para ir a cortarse las vestiduras o ponerse anacrónicos sombreros o declarar “somos los mejores”, mientras se hacen seguir por mujeres con pelucas por vaya uno a saber qué misteriosa inteligencia. El segundo fue la suerte que corrieron millones de judíos arrastrados por la locura homicida de alemanes que decidieron no pensar y se dejaron llevar por la extraña creencia de que también ellos eran los mejores.

Vuelvo a la mirada del “Otro”: Sartre acertó con esa metáfora que abrió el camino para comprender que su historia viene de lejos: pocos se salvan de haberla ejercido lo cual, haciendo eso, generaba otro absoluto, la absoluta diferencia y aun algo más, el soberbio orgullo de ser el “Uno”. Se diría que en eso consistió el mecanismo de la Inquisición respecto de los judíos, mirar, ver, separar, condenar, mirada del ínfimo detalle como lo siniestro absoluto hasta culminar con ese “Otro” gigantesco y feroz que fue el nazismo. Pero, desde luego, la historia no se reduce a ese circuito, incluye muchos otros episodios visuales que retornan como la lluvia: los heteros con los homos en todas partes, los españoles en América, los europeos en Africa, los ingleses en Irlanda, los blancos con los negros y los indios, los burgueses con los proletarios, los hombres con las mujeres, la enumeración puede ser infinita y, por de pronto, es incesante.

Si bien a nadie se le puede prohibir mirar, puede decirse que hay miradas y miradas: el “Otro” puede cambiar de tónica y convertirse en el “Uno”, pero esa mutación es menos frecuente que lo que pretendería un humanismo integral y sin fisuras. Es claro que hay santos y otros de los que sin serlo emana un olor equivalente a tan alta cualidad pero también está la sospecha porque, sea como fuere, hay una cosa que se llama economía y otra que se llama política que algo tienen que ver con la conformación de dicha mirada.

Mi padre, según supe muchos años después, tuvo una ligera inclinación por ese movimiento que surgía cuando era apenas adolescente: el sionismo, que motivó su emigración a lejanas tierras ignotas, no porque no estuviera de acuerdo con la idea, sino porque al zarismo eso no le gustaba nada, era cultor del aislamiento sanitario de los judíos y gustaba de la exclusión y a él, a la recíproca, ninguna de esas cosas le gustaba. La época era propicia para una formulación de ese tipo: época de revoluciones en todo el mundo, en Argentina y en Rusia en 1905, en México en 1910, en Rusia en 1917, revolución era una palabra del vocabulario cotidiano, más o menos como en estos tiempos comunicación y en otros religión y ahora consumo. El sionismo, pues, era revolucionario y, como algunas de las otras, no todas, terminó por triunfar.

Y, como en todas las que triunfaron, tuvo que cambiar de carácter, organizarse como Estado; el propio Trotsky, que juraba por la “revolución permanente”, no ignoraba que ese paso era absolutamente necesario. En consecuencia, si la revolución es el puente necesario para llegar a un puerto soñado, de reducción de las injusticias, de satisfacción de las necesidades de todo el mundo, de eliminación del egoísmo y la discriminación, de cambio en las miradas, dicho puerto, llamado Estado, hace abandono de la revolución y construye una entidad capaz de llevar a cabo todos esos propósitos. No sé si esto es lo que reconocía Hegel, pero, más allá de sus ideas al respecto, es de una lógica histórica me parece que indiscutible, de tal manera que suponer una perduración del sentido revolucionario cuando la nueva entidad, el Estado, busca la manera de perdurar defendiéndose de los peligros que la acechan, entre los cuales el no menor es lo que otros Estados hacen a su turno, forma parte del ilusionismo o de la mala fe.

Cuando por fin, después de no pocas vicisitudes y de la derrota de los nazis y la correlativa revelación de sus atroces conductas, la ONU sancionó la creación del Estado de Israel las reacciones fueron diversas; no importa tanto la mía, que entonces estaba tratando de entender en qué mundo vivía y qué sería de mí, sino las previsibles: para unos, los que no podían creer, pero que tenían que admitir que el nazismo había sido cosa del pasado, la humillación era doblemente intolerable: el loco y sus secuaces puestos en el banquillo y condenados cuando habían soñado con ser los amos del mundo y, enfrente, triunfantes quienes debían en su lógica haber sido exterminados; para otros, por fin vendría un respiro a tanta persecución y muerte, una reparación que terminaría con siglos, precisamente, de humillación, aunque de otra índole; hubo sin duda quienes pensaron que eso no duraría, un pedazo de desierto entregado a un conjunto de sobrevivientes, qué se podía esperar. Los países que lo otorgaron es posible que lo hicieran para sacarse de encima una culpa junto con un problema, se sabe que donde hay judíos siempre hay problemas. Podría ser, incluso, que concibieron esa solución como otra “final”, un gigantesco ghetto sin mayores conexiones con el mundo, rodeado de feroces enemigos, en cierto sentido suicida.

No tardó demasiado tiempo ese joven Estado, cuya concreción había sido atípica, en desafiar todas las predicciones; más o menos socializante según las tradiciones europeas en principio inició una construcción prácticamente desde la nada, con gotas de agua sobre la arena, plantando árboles, concentrando saberes y apelando a las esperanzas de millones para los cuales se abría un horizonte de legitimidad, no ser ciudadanos de segunda en lugares en los que no funcionaba ni siquiera la asimilación, ese movimiento de entrega a, precisamente, lo Otro. Lo interesante era que no sería un estado teológico, concepto reservado a países primarios en los que los credos y las Iglesias constituyen el ingrediente principal de la identidad. Laico y democrático su fundamento residiría en un acto de justicia histórica, no en una condición señalada por la Biblia o las tradiciones. Pocos años después, seguramente porque los Estados vecinos no admitieron su existencia e intentaron durante décadas destruirlo –sin éxito por cierto– el poder de la religión en el Estado fue creciendo de modo tal que el inicial propósito pluralista vio acotarse su espacio y el país vio florecer, sin cubrir por cierto todo el espacio mental ni intelectual ni cultural, un fundamentalismo equivalente al de sus países vecinos que sostenían discursos homólogos, sólo que inspirados en otras deidades o en otras presuntas verdades. ¿Qué Dios es mejor o más verdadero? ¿De quién es la razón?

Menuda controversia, no se sabe con quién quedarse sobre todo cuando uno no creyó ni que el Estado tuviera que ligarse a una religión en ninguna parte ni que la religión fuera “el” indispensable para vivir en una sociedad aunque su cuota de incidencia en ningún lugar, ni siquiera en los países árabes, fuera total y absoluto aunque, por cierto, hay grados. En Israel votan en las elecciones, en Irán la palabra del ayatolá define gran parte de lo que hay que pensar, sentir o hacer.

Sin entrar mayormente en el análisis de esta perspectiva, ampliamente conocida, una de sus resultantes más notables es la convicción de que Israel no es sólo un país como otros, sino “la tierra de los judíos”; en consecuencia todos los judíos que siguen dispersos por el mundo gozan de o están condenados a esa condición; ciudadanos o no de otros países y por lo tanto, comprometidos con ellos, pese a las limitaciones que les imponen las religiones oficiales de tales países en caso de conflicto, si optan por lo que ocurre o necesita su país de residencia, son vistos como inconsecuentes y aun como traidores: ¿a qué clase de judío se le puede ocurrir, desde esa perspectiva, que es más importante para él la suerte del país en el que vive que la política israelí? Si lo entiende así y lo practica está cometiendo una falta grave de la que brota una culpa, difícil que consiga aclarar este punto y que sea respetado por su decisión. En ese esquema, la política israelí, o sus intereses, legítimos o discutibles, aparece como un deber ser ineludible, como si la madre que lo parió, cuya judeidad viene de hace siglos, siguiera tendiendo y tensionando el cordón umbilical que liga y ahoga a sus criaturas. De la genética a la política: me asusta.

Entiendo que este conflicto ha vuelto a ponerse en escena a propósito de los atentados que se produjeron en Buenos Aires, el que destruyó la Embajada de Israel, con vidas israelíes y argentinas dentro, el que destruyó la AMIA y se llevó la vida de casi noventa personas, argentinos todos, judíos o no. Era lógico que el Estado de Israel interviniera en el primer caso, la embajada era parte de su territorio, no lo era tanto en el segundo porque la AMIA es una entidad argentina, reconocida por la Argentina y, en consecuencia, salvo simpatizar y condolerse por el horrible atentado, toda la responsabilidad de hallar a los culpables y esclarecer el atentado era argentina, no israelí.

¡Qué duda cabe! En la investigación la Justicia argentina debe haber recurrido a servicios no argentinos, expertos en esta clase de crímenes, el Mossad, la CIA y acaso algún otro, cosa de la que tardaremos en enterarnos. Es comprensible que las víctimas hayan desconfiado de la probidad de funcionarios argentinos, policías, fiscales y políticos; se pudo pensar, es más, no sin fundamento, en la “conexión argentina”, pero, sea como fuere, corrupción mediante o no tanto, según los casos, la responsabilidad era, como es natural y está previsto en las leyes de todos los países, del gobierno argentino. Que en los 19 años no lo haya hecho con toda la eficiencia que habría sido necesaria parece un hecho, pero la crítica a la inoperancia no puede ser sustitutiva ni puede anular lo que sí se ha hecho, a saber la salida que se acaba de encontrar y que se discutió en el Congreso. No se trata de glosar lo que es de dominio público, pero no parece justo ni adecuado llenar de calificativos a funcionarios argentinos, “judíos traidores”, porque lo que el Estado de Israel considera tratar con uno de sus enemigos principales, para nada ilusorio por cierto, contagia las expresiones particulares que terminan por ser de una arrogancia tal como no se ha visto en ningún país del mundo. Según este modo de ver, y para tranquilizar a judíos que no escatiman insultos a la Presidenta, la Presidenta debería seguir a Israel en su enfrentamiento, romper con Irán y además, si fuera posible, declararle su hostilidad. Y ni siquiera con eso quienes, a partir de ese estado de ánimo, sostienen como pueden, en el Congreso, en diarios, redes, radio y televisión, que en la Argentina se está viviendo una dictadura espantosa, peor incluso que lo que se vivió entre 1976 y 1983, se tranquilizarían porque se arrogan una mirada de “Otro”, que no se satisface con nada, sólo con un extravío de la sensatez y una incapacidad de comprender alcances y límites de lo que puede hacer un gobierno.


"Memorándum", Por Noé Jitrik.
Publicado en Página/12.




Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste, el pueblo donde querías llegar como el niño el día de su cumpleaños y los viajes de vuelta de vacaciones cuando eras -para los parientes que te esperaban- sólo un alumno fracasado con olor a cerveza.
Tictaqueo del reloj. El jefe-estación juega un solitario. El reloj sigue diciendo que la noche es el único tren que puede llegar a este pueblo, y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo mientras el hollín de la oscuridad hace desaparecer los durmientes de la vía.
(Jorge Teillier)

domingo, 27 de enero de 2013

Nada nuevo hay bajo el Sol

El río cambiará cada segundo, pero nosotros somos los mismos de siempre...


No me refiero a los buenos periodistas, que son escasos; me refiero a las condiciones que se necesitan para improvisarse un mal periodista como los que abundan, por desgracia, en nuestro país.
1ra condición: Ser un perfecto desvergonzado.
2da condición: Saber apenas leer y escribir.
3ra condición: Una audacia a toda prueba y una incompetencia asombrosa. Eso le permite ocuparse de cualquier asunto, aunque no lo conozco ni por las tapas.

Satisfechas estas condiciones, usted puede triunfar, es decir, convertirse en uno de esos perdularios de cara patibularia que lleva a la cola un fotógrafo desencuadernado y que, en cuanto suceso ocurre en la calle, hacen acto de presencia entre la admiración de la gente que cree que los periodistas se lavan la cara y «son personas preparadas».
De más está decirte, estimado consultor, que la sociología no sirve absolutamente para nada en la profesión de mal periodista. Ni tampoco los dos años de Nacional. Ya ve usted que no puede pasar de tercer grado...

Lo que usted quiere es un empleo
Usted no quiere ser periodista; lo que pretende es un empleo en un diario, y tiene razón en poseer esas ambiciones, porque en la mayoría de los diarios abunden como las moscas negras los empleados, y escasean como las moscas blancas, los periodistas. Dedicarse al periodismo por vocación y porque, en realidad, se poseen cualidades para ellos, está bien, pero muy bien. Más es el caso que el gran porcentaje de la gente empleada en los diarios está en ellos por la necesidad de ganarse unos pesos; nada más. Así llegan al periodismo infinidad de individuos que no tienen cabida en otra parte ni sirven para nada. Cuando un individuo se da cuenta de su insuficiencia para toda actividad, exclama con un tupé desconcertante: «Me voy a dedicar al periodismo».

Es fabulosa la cifra o porcentaje de cuadrúpedos que se encuentre en esta profesión. Uno no sabe si indignarse o reírse, pero de hecho, comienza por admitir que si uno se pudiera convertir en un Mussolini, lo primero que hacía era mandar a la cárcel a cuanto individuo se dijera periodista. ¿Usted se acuerda de la historia del «Buen Mozo» de Guy de Maupassant? Es la historia del noventa y cinco por ciento de las personas empleadas en los diarios. Un individuo que se encuentra en la vía y tiene que dedicarse a robar o al asalto en banda, tropieza con un amigo y el amigo se lleva las manos a la cabeza, indignado de ver a un hombre que se ahoga en un vaso de agua. Y exclama:
-Pero ¿por qué no te dedicas al periodismo?
-Pero si no sé escribir – contesta Buen Mozo
-¿Quién te ha dicho que para ser buen periodista hay que saber escribir?
Y Buen Mozo se convierte en periodista.

Oficio para vagos
El periodismo, así entendido, es un oficio para vagos y para audaces. Recuerdo (yo he sido periodista) que en la profesión he conocido tipos formidables.
Inclasificables. Usted no sabía qué pensar de ellos, si habían cursado un bachillerato especial en la leonera, o de dónde salían. Me acuerdo de uno, que en cuanto crimen se cometía, lo primero que hacía al llegar «al lugar del suceso»era revisarle los bolsillos al muerto. Tenía una habilidad magistral para ese trabajo.
He conocido a otro que se hacía seguir por un atorrante de menor cuantía y, lugar adonde llegaba y al cual estaba prohibida la entrada, exclamaba mi tipo al introducirse: «Déjelo entrar, es mi secretario». La gente lo confundía con el juez, y creo que hasta era carterista o lancero de bondi. Más tarde supe que había sufrido persecución de la justicia.

Sin embargo, estos individuos que nos merecen un desprecio cordial son útiles en ciertas formas de las muchas actividades que reviste el periodismo subalterno. Es decir, insustituibles.

El buen periodista
El buen periodista es un elemento escaso en nuestro país, porque para ser un buen periodista es necesario ser buen escritor. En Europa encontramos que el periodismo cuenta en sus filas con los mejores literatos, políticos, figuras científicas... En fin, si es dado dirigirse al público cuando se han demostrado condiciones de superioridad mental; y no hay ministro de Estado que previamente no se haya dado a conocer como colaborador de algún diario.
Se me argüirá que aquí podría ocurrir lo mismo; pero lo grave está en casi todos nuestros políticos, apenas si saben leer y escribir; y nuestros escritores... Pero ¡yo soy un individuo sensible! No, no voy a hablar mal; no quiero hablar mal porque no pasa un solo día sin que algunos de los que pretenden conocerme exclame:
-¡Este tío está cada vez más envenenado!

Y lo curioso es que yo soy un tío cordial y optimista.


"Para ser periodista", por Roberto Arlt, 31 de diciembre de 1929.




El eco de mi voz se está perdiendo en el silencio como se pierde el camino en el horizonte, entre la tierra y el cielo. La música gime en mi oído, sondea mi interior y me descubre, desnuda mis sentidos y me eleva al infinito, y mi voz... se esconde, se calla, se pierde.
(Teresa Aburto Uribe)

lunes, 22 de octubre de 2012

Reflexionando acerca de las elecciones Gallegas

"Ha habido un cambio en las políticas y en la correlación de fuerzas sociales. Se han adoptado políticas que han provocado una desigualdad muy grande y, por tanto, un reforzamiento del poder de los arriba. En estos momentos el 1% de más rico de los Estados Unidos se queda con el 75% de los ingresos. Eso da un poder tan ingente que permite disponer de medios de comunicación, de escuelas, de universidades, de intelectuales, de tertulianos, de medios de todo tipo para difundir la doctrina neoliberal. Ese bombardeo ideológico dificulta mucho la capacidad de respuesta de la ciudadanía y la difusión de discursos alternativos. Y así es mucho más fácil aplicar políticas que no sirven para lo que dicen servir, sino para aumentar el poder de los bancos y de los especuladores y hacer que la desigualdad sea cada vez mayor."
(Vicenç Navarro)


Le estuve dando vueltas a cómo definir las diferencias y similitudes entre la izquierda (liberal-progresistas) y la derecha (liberal-conservadores) españolas, luego de haber vivido una larga temporada bajo sus designios, empezando por la grosería de la comparación de las mierdas y los olores, y dejando claro que si bien ambos sienten de manera distinta las libertades individuales, son ante todo liberales en lo económico, y llegué a la siguiente conclusión: "ambos te dan por culo, pero mientras uno te recita versos y te declara su amor mientras lo hace, el otro te golpea y te insulta."
Son detalles. No son banalidades, claro que no, pero son detalles.


Me duele por los muchísimos gallegos sensatos que conozco, pero lamentablemente la mayoría es sado-masoquista: les gusta que les peguen y los insulten mientras les dan por culo.
Les puedo echar la culpa a los medios de comunicación y su prédica permanente para desmoralizar a los ciudadanos, y sería cierto. Pero es más cierto es que esos mismos ciudadanos son engañados porque quieren, les gusta que les mientan.
O tienen miedo de asumir la responsabilidad de coger el toro por las astas, y construir su propio futuro.


Una interesante reflexión:
Elecciones en Galiza 2012: 64% de participación. Del 64% que vota, más de la mitad (55%) no vota al PP. Tiene mayoría absoluta. Dicen que es una Democracia.
Elecciones en Venezuela 2012: más del 80% de participación. Del 80% que vota, más de la mitad (55%) vota a Chávez. Chávez tiene mayoría absoluta. Dicen que es Dictadura.
Elecciones en Argentina 2011: más del 80% de participación, de esos más de la mitad (55%) vota a CFK. CFK tiene sólo una mayoría relativa. Dicen algunos necios que es una dictadura.

Algunos son capaces de creer las fábulas más inverosímiles, y no hablo de religión (o no sólo).
Algo no encaja. ¿Quién reparte las cartas de nuevo?




miércoles, 3 de octubre de 2012

Mi añorado lamento de piedra y cristal

Una vieja
llama y pide:
ruega.

Nadie escucha.
Sólo el agua
suena.

Agua impura
que se escurre
ciega.

Agua muda
o agua ronca.
Besa

lo que duerme
o lo que sigue:
tierra.

Una sombra,
una pisada.
Piedra.

Piedra o siglos,
siglos lentos.
¡Ea!


"Mendiga en átrio románico (Compostela)", de Vicente Aleixandre.




Fíjate en la lluvia en la calle lamento de piedra y cristal. Fíjate en el viento desvanecido soma y ceniza de tu mar.
(F.G.Lorca)

lunes, 1 de octubre de 2012

Cuando se congregan todos los odios: la pesadilla acecha...

Escuchando a Salvador Allende en su diálogo con Fidel Castro (que están reproduciendo nuevamente por Canal Encuentro) describir a la prensa chilena de aquel momento, pienso que si me abstraigo del personaje que habla y el año en que lo hace, perfectamente podría estar escuchando a alguien describir la argentina...


Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,

para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques,

para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia,

para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando,

para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza,

Para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada,
tuvieron que creer que era otro ejército,

pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato

y eran necesarios más tanques, más rencores
más bombas, más aviones, más oprobios
porque el hombre de la paz era una fortaleza

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla,

para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad,

para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo.


Poema escrito tras la muerte de Salvador Allende.
Mario Benedetti.
Chile Vive.
Poema escrito en 1983, publicado en la revista Punto Final.




sábado, 30 de junio de 2012

Mi pañuelo ya está seco

He escuchado que alguna gente está indignada con la modificación planteada por el Ministro de Educación para que ya no se repita en primero de primaria. Algún medio de comunicación gráfico, de esos propiedad de grupos económicos que se dedican entre otras cosas al negocio de la información, si no he entendido mal lo ha calificado llanamente de espanto.

No tengo ningún sustento teórico como para argumentar y pronunciarme a favor o en contra de tal decisión por parte del Ministerio de Educación de la Nación, entonces sólo me limitaré a informarles que en España no se repite primero de primaria, la que consta de 6 grados, pero tampoco se repite tercero.

Es curioso que estas simpáticas personas, que pasan sus aburridos días hablando de lo maravillosos que son estos países a los que insisten en llamar serios, se espanten por que desde el gobierno argentino se intente tomar alguna buena política de estos.


Imagen: de Norberto Filippo.


Me voy. Pañuelo de llorar: mejor me voy. Al atardecer los pájaros también se van, viajan a las torres buscando picos tiernos. A los reptiles, yo. Al fondo del agua a vivir ardiendo. Porque para esta sed el agua está vacía, vacía está el agua para mi corazón sediento.

(Manuel Scorza)




La llegada a tiempo de nuestro viento

La fragancia del viento del Sur
puede aplacar la ira de mi pueblo.
La llegada a tiempo del viento del Sur
puede aumentar las ganancias de mi pueblo.
(Shu Chung)


Señores del parlamento paraguayo:
A ustedes, ostentosos y ampulosos señores,
que con tanta prepotencia y altanería han destituido a Don Fernando Lugo,
y que no han dudado ni un sólo instante en hacerlo
mediante un golpe de estado palaciego tan antidemocrático como grosero,
quería decirles que se deben darse cuenta de que
en nuestro MercoSur, ahora,
y pese a su antigua persistencia,
a la hermana república de Venezuela:

¡¡La tienen adentro!!


Imagen: "Fernando Lugo", de Norberto Filippo.




viernes, 29 de junio de 2012

Cuando en el corazón la sangre hierve

Con la aparente sequedad que pretende brindar la descripción inalterada de los hechos, la tapa de La Nación del jueves resume, como es inevitable y saben quienes hayan cursado un trimestre de Comunicación, la posición ideológica en la que se asienta cada palabra, cada coma, cada punto, cada epígrafe. Todos los medios miran la realidad desde algún ángulo, pero algunos hacen la pantomima de contar asépticamente los hechos.

El título principal reza: “Dos muertos al enfrentarse piqueteros con la policía”. Su subtítulo amplía: “Grupos radicalizados de izquierda destrozaron negocios y quemaron autos y colectivos”. El propio Gobierno anuncia, en otra nota de la misma portada, que llevará adelante una investigación que al parecer, a juzgar por la categórica cobertura del diario conservador, es innecesaria: fueron los piqueteros los que se enfrentaron con la policía, la sintaxis elegida descarta hasta la misma lógica de cualquier enfrentamiento y que supone a unos frente a otros; la policía afirma, dice la nota, que “no usó balas de plomo”, con lo cual se da por descontado que si la policía “dice” que no las usó, las usaron los manifestantes; los piqueteros pertenecían a “grupos radicalizados de izquierda”, y cuando se habla de “infiltrados” se da por sentado que pertenecen a esos grupos, como si no fuera ni siquiera digna de mención la posibilidad de que, si hubo infiltrados, pertenezcan a grupos de una orientación política opuesta, como si los ultramontanos, los servicios y los locos sueltos o asociados ilícitamente que andan, por ejemplo, tajeando a estudiantes secundarios, no tuvieran nada que ganar en el río revuelto de la sangre.

El goteo del discurso autoritario que una vez más vuelve esquizofrénicos a los liberales autóctonos hace ruido desde hace meses. Defienden la libertad de trabajar (por eso cargan contra los piquetes, porque “impiden la libertad de ir a trabajar”), pero no la de trabajar de los que no tienen trabajo (¿O por qué creen que hay piquetes?). Defienden la libertad de circular, pero no el derecho a comer, educarse y curarse de millones. Les molestan los pobres, les molesta que se organicen, se irritan con pobres politizados, se erizan con el activismo de los pobres. Macri armando equipos de trabajo les parece bien, que los empresarios se politicen les parece re-bien, pero los desocupados pensando juntos otro país les revuelven las tripas. Hablan de los piqueteros como si de una subespecie humana se tratara, hablan de los cortes de rutas y de puentes como de algo inexcusable, mientras sí es excusable la muerte. Hubo quienes ayer hablaron más de los vidrios de los comercios rotos que de las muertes de los dos chicos piqueteros. Pasan por alto que la vida también es una propiedad privada.


Propiedad privada. Por Sandra Russo.
Publicado por Página/12, el 28 de Junio de 2002.




Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días. Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.
(JLB)