sábado, 30 de abril de 2016

El mar que baña de cristal la patria

Todo depende del cristal con que se mira...

Foto: Carlos Bosch.
Tomada en 2009, en el marco de una manifestación de apoyo a la por entonces presidenta Cristina Fernández.


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Ayer hubo una histórica movilización, un hermoso acto obrero para plantarse ante una política de gobierno que castiga duramente a la clase obrera. Momento reivindicable, muy bueno. Creeme: emotivo. Quizá auspicioso.
Ahora bien, permítanme la observación: cuanto ¿arrepentido? en ese palco. Había ahí muchos que trabajaron con entusiasmo para que gobiernen quienes ahora generan la indignación popular que obligó a muchos dirigentes a subirse a ese palco.
Cómo era el axioma: con los dirigentes a la cabeza, o la cabeza de los dirigentes. Algunos aprecian su cabeza. Y no está mal.


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No le creímos, lo menospreciamos, pero Mauricio Macri efectivamente lo está haciendo.
Ya consiguió unir a cuatro (4) centrales obreras. En breve lo hará con el electorado.
Es verdad, una unión borgeana: no nos unirá el amor, sino el espanto. Será por eso que nos querremos tanto.


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El segundo semestre está en el horizonte.
Camino 2 pasos, se aleja 2 pasos.
¿Para qué sirve el segundo semestre?
Para eso sirve: para caminar


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Dice el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger (ése al que los mercados le dicen que los argentinos somos más felices), que la inflación que pronostica para este año se aproxima al 25%.
Que las expectativas son del orden del 33% (ignorando el dato objetivo que en el primer semestre es francamente improbable que baje del 30%: ¡sólo en el primer semestre!), pero esto se debe a que se mide mal. Dice que se mide mal, que la medición es errónea desde el punto de vista metodológico.
Y todo esto lo dice mientras dice que mantendrá las LEBAC al 38% hasta tanto no bajen las expectativas inflacionarias. Como si ese 38% no impactara en la inflación.

Es francamente inquietante el fanatismo ideológico de quienes hoy nos gobiernan.
Ellos creen que destruyendo la actividad económica bajarán la inflación. Y efectivamente tienen razón: la bajarán. Pero al precio de destruir la capacidad económica de los argentinos.
Con lo que llego a lo que me confunde: cómo es posible que alguien pueda disociar un país de sus habitantes. La valoración de la deriva económica de un país es subjetiva, pero la de sus habitantes no.

Posiblemente el FPV no haya sido capaz de mejorar nuestras vidas de la puerta de casa para afuera, pero es indiscutible que de la puerta hacia adentro la mejoró. La mejoró mucho.
Estos tipos creen que pueden empeorar nuestras vidas, y discursearnos que todo se debe a lo mal que estábamos cuando estábamos bien. Sólo con marketing.
La realidad nos golpeará con fuerza en nuestras caras. Pero sobre todo en las caras de quienes nos gobiernan. Creían que les sobraba con la protección mediática, pero la realidad no se tapa con los dedos en los ojos. Ni con tapas de los grandes diarios. Porque la realidad, si no es a favor, al final nos duele, y el dolor es físico, es real. No lo morigeran los discursos.

Nos asfixiarán junto con la economía hasta que se imponga la paz de los cementerios.
Morirán de ideología.





Hacia un país sin nombre navegaba, como quien reza una oración me dijo, con voz que tengo en el oído intacta: “Este es, muchacho, el mar”. El mar sereno, el mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso que una fuerza mayor llenó el alma; y sin medir, sin sospechar siquiera, la magnitud real de mi campaña.
(Nicanor Parra)

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