lunes, 25 de enero de 2010

Les Luthiers, Cantata del Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras

Un enigmático personaje desembarca en el Río de la Plata en 1491, y no en el Caribe como sus continuadores, un año antes del “descubrimiento” oficial de América. Por este motivo le apodan "El Adelantado". Prosigue su aventura rumbo norte encontrándose en el camino con diferentes nativos, hasta que finalmente es desterrado a la isla de Puerto Rico.

“Los juegos de palabras también exigen un socio, y ese socio es el espectador, que se festeja a sí mismo el haber entendido. Hay muy poca traducción de palabras; en la Cantata del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras los indios, en un momento, dicen “¡Minga, minga!”. En otros países eso quiere decir algo feo o nada. En la versión para Colombia, se tradujo por “¡Pistola, pistola!”, un modo vulgar de decir “no lo hago”. En Venezuela decían “¡Mongo, mongo!”. Es extraordinario lo poco que se modifica el material de lenguaje en distintos países y cómo sigue siendo el mismo espectáculo en Medellín, Lugo o Buenos Aires.”, precisa su biógrafo y amigo, Daniel Samper Pizano.

Johann Sebastian Mastropiero era un apasionado de la investigación histórica. Se pasaba largas horas en la biblioteca de la opulenta Marquesa de Quintanilla, cuyos volúmenes le apasionaban. Allí supo, precisamente allí (en la biblioteca), de la existencia de un enigmático personaje del siglo XV: el Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras, hijo de Juana Díaz y Domingo de Carreras.
Al principio de su investigación, supuso que don Rodrigo pertenecía a la misma familia Díaz que las célebres cortesanas Angustias y Dolores Díaz; pero luego, cotejando ciertas fechas, comprobó que Angustias y Dolores no provenían de esos Díaz.

Mastropiero ya estaba por abandonar la investigación cuando encontró en la biblioteca de la Marquesa el viejo manuscrito de un anónimo poema épico, redactado sobre la base del diario de viaje del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras. Según este poema, don Rodrigo había arribado a las costas del Río de la Plata en 1491, o sea, un año antes del descubrimiento oficial de América. Este hecho por fin explicaba su título de Adelantado. El poema describía, además, su heroico periplo hacia el norte del nuevo continente a lo largo de muchos años, culminando su gloriosa gesta en la isla de Puerto Rico.
Impresionado por el hallazgo del poema, lo usó como texto para una de sus obras más célebres, la Cantata del Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierra de Indias, de los singulares acontecimientos en los que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió.

La obra se inicia con el arribo de don Rodrigo a lo que luego se denominaría el Río de la Plata.
Ernesto Acher es Don Rodrigo “El adelantado”
Marcos Mundstock, naturalmente, el relator
Daniel Rabinovich es el negro "Achicoria"
Carlos Nuñez Cortés el Inca
Jorge Maronna y Carlos López Puccio: tribus enteras de indios tan extendidos en el mapa como en el tiempo.

Algunas cosas que nos han enseñado, y hemos aprendido, acerca de los acontecimientos sobre los que fabulan estos genios del humor, son directamente falsas, o contienen inexactitudes tan grandes y risibles que resultan francamente fantasiosas. Muchas son las formas de modificar o inventar creativamente una realidad histórica, cómo percibe su entorno un conquistador, y su voz en nuestros tiempos, el historiador, quien relata condicionado por su propio entorno histórico.

Tolderías, comechingones, arrullo puneños, canciones incantables, achicoria, y todo el arsenal de una conquista ficticia que mágicamente se hace tangible en una noche en el teatro. ¿Cómo otorgarle mayor credibilidad al relato oficial de la invasión y conquista de América frente a esta deliciosa propuesta de Les Luthiers?

Esta es la maravillosa versión original incluida en el espectáculo “Mastropiero que nunca” de 1979, una verdadera obra de arte. Han intentado durante "Los premios Mastropiero" y "Las obras de ayer", con mucho dignidad ciertamente, reproducirla; pero aquella, la original, es francamente insuperable.





RELATOR: Culmina Rodrigo dura travesía, se acerca a la costa su fiel carabela, después de seis meses de brava porfía, desciende orgulloso y con galanura, ya clava su espada en la tierra soñada la tierra del oro y de la aventura.
D. RODRIGO: Llegamos a tierra firme, con nativos pronto dimos.
NATIVOS: ¡Nos descubrieron, por fin nos descubrieron!
DR: Y en convite conocimos sus tolderías
N: Pasen y vean que lindas tolderías
DR: Al conocer sus tesoros despertó mi idea fija, y al final cambiamos oro por baratijas
R: Oro por baratijas, que abuso, que trueque tan desigual, después del canje D. Rodrigo guardó en un enorme cofre lo que había obtenido, montañas... de baratijas
DR: Tramposos, aprovechadores devolved el oro
N: ¡Minga, minga!
DR: Rescatemos nuestro oro mis valientes
con coraje, con la espada, con los dientes
mi honra está en juego y de aquí no me muevo
N: (Gritan)
R: Firme ante le enemigo, firme con valor, firme D. Rodrigo, y D.Rodrigo firmó la rendición.
Echa a andar Rodrigo tras mejor estrella, leguas y más leguas hacia el rumbo norte, le siguen sus huestes en la heroica huella a través de montes, de valles, de sierras, mas destino esquivooo, encuentra nativos que al cantar auguran sus sones de guerra
N: Somos comechingones, muy renombrados, joyas, collares, mantas, vendemos en el mercado y a los que no nos compran nos los comemos asados
DR: No conseguiréis asustarme tras tan larga travesía, he venido a conquistarles y a vender artesanía, mi honra está en juego y de aquí no me muevo
N: (Gritan)
DR: Si me muevo
R: Y huye D.Rodrigo otra vez al norte, triste, sin su tropa huye solitario descarga del hombro su pesado cofre y haciendo un alto anota en su diario
DR: Ayer dimos con un grupo de nativos y fuimos atacados con todo éxito, he debido proseguir sólo esta marcha ya que los indios decidieron quedarse a comer con los soldados, digo a los soldados
R: Y en varias jornadas de marcha muy dura llega a una meseta de increíble altura.
DR: Llegué a tierras altiplanas arrastrando con porfía mi cofre de artesanías, magra fortuna, allí encontré indios buenos que al ver mi traza ruinosa me cantaron una hermosa canción de puna
N: Duérmase D. Rodrigo duérmase, cierre sus ojitos no los deje abiertos, que si no se duerme se va a quedar despierto. ¡Duérmase, duérmase, duerma D. Rodrigo, duérmase, duérmase vamos duérmase, duérmase de una veeez!. Hihi.
R: Diez horas duró este arrullo puneño, Rodrigo agotado por tal cortesía prosigue su viaje en busca del sueño, del sueño de gloria.
DR: Disculpe
R: Del sueño de gloria que alienta sus días, descubrir poblados, conquistar reinados y vender si puede las artesanías.
DR: con mis fuerzas casi extintas a vasto imperio llegué puse pie en tierra de Incas o sea hice hincapié.
R: Y llega Rodrigo en día de fiesta, de galas, pendones, banderas y cintas y una muchedumbre que hasta pavor da, que colma el camino real de los Incas, que los nativos llamaban "Avenida de los de Acá"
DR: Y vi de pompa y boato como no vi en cortes nuestras, sacerdotes, oficiantes, nobles, jefes, consejeros y vi de 3000 guerreros que de poder daban muestra, esclavos, servidores y como 10.000 extras.
INCA: Somos los Incas, somos los Incas un pueblo incansable nuestras riquezas son incalculables, abominamos de incautos e incapaces, pero nuestras canciones son todas incantables.
R: La gala imponente del fasto aborigen, recuerda a Rodrigo su sino glorioso, el noble designio que al viaje dio origen y encarando al Inca anuncia gozoso:
DR: Artesanías, vasijas de barro, ponchos, mates, boleadoras, todo a mitad de precio, debería usted comprar...
R: Rodrigo es prendido por doce nativos mas lucha, se zafa y proclama altivo:
DR: Deteneos ignorantes, atrasados, desde hoy quedáis todos conquistados, mi honra está en juego y de aquí no me muevo.
N: (Gritan)
R: 500 leguas al norte Rodrigo un tanto agitado, triste nota que los incas del cofre se han inca-utado, el cofre que fue en la huida olvidado, descuidado, digamos que fue en verdad tontamente abandonado.
DR: Hombre habrase visto tamaña insolencia, tamaña desvergüenza.
R: Rodrigo vehemente injuria a los Incas pues le han privado de sus propiedades
DR: No hablo de los Incas me refiero a algunos que gozan contando mis intimidades y encima me insultan.
R: Pues no yo no he sido...
DR: Si, si yo le he oído, usted dijo tonto
R: Dije tontamente.
DR: Bueno, parecido
R: Parecido no es lo mismo, caballero.
DR: Es que usted está diciendo falsedades
R: Usted exagera
DR: reclamo a mis fueros
R: Me atengo a la historia
DR: Mentiras
R: Verdades
Y yo no discuto con aventureros
DR: y yo no discuto con aficionades
R: Dirá usted aficionados
DR: La rima es lo que me inspira
yo he dicho aficionades
en lugar de aficionados
porque usted dijo verdades.
R: ¿Con que yo dije verdades?
luego usted dijo mentiras
DR: Terco y duro como una pared
R: ¿Y eso con que rima?
DR: Con usted hombre, con usted
- Haya paz, haya paz.
Don Rodrigo, Relator que la cama no se pierda
que si seguís discutiendo os vais a ir a la...
- ¡Haya paz!
R: 500 leguas al norte, prosigo, en un bosque encuentra nativos Rodrigo que bailan y cantan con dulces sonidos.
N: Conozca nuestra cumbia es el baile nacional, visite usted Colombia y su ciudad capital Bogotá.
DR: Colombia, Colombia, Colon..., pero es que ya ha pasado por aquí D. Cristóbal, pues nada, de hoy en adelante ésta país se llamará ¡Rodrigombia! decidme nativos do están los tesoros, do están las minas de plata y de oro.
N: No tenemos
DR: Tenéis por aquí piedrecillas brillantes,
zafiros, rubíes, topacios, diamantes.
N: No, no, no
DR: Estaño, antimonio, cobre o manganeso.
N: Nada de eso
DR: ¿Carbón, piedra pómez?
N: Nones
DR: ¿Botellas vacías?
N: No
DR: ¿Ropa usada?
N: No
DR: ¿Pero es que no tenéis nada?
N: Tenemos un buen café, aromático y sabroso, café de rodrigombia...
R: Al ver D. Rodrigo que nada consigue, con rumbo nordeste su viaje prosigue.
N: Chucurrrucu chacu....
DR: al llegar cerca del mar, rogué que no se extinguieran mis fuerzas, que entonces eran por demás flacas, me inspiré tomando el nombre de los indios del lugar y en aquel hermoso lar fundé Caracas.
N: Chucurrrucu chacu....
DR: Funde Caracas, y acerté a fundarla en tan hermoso valle
R: Fundó Caracas dice...
DR: En tan hermoso valle
R: Guenguengue guenguengue (burlándose).
Acerté a fundarlaaa. Acertó a fundarla y tanto acertó que la fundó en pleno centro de Caracas, que ya estaba fundada, y el no lo vio.
DR: Y bueno hombre con el apuro
R: Los guardias perplejos y algunos paseantes intentan prenderlo y en cárcel ponerlo, Rodrigo protesta, fiero, desafiante.
DR: ¡Aaaaaaaah! mi honra está en juego y de aquí no me muevo.
JUEZ: Por ante este tribunal, se condena a D. Rodrigo Díaz de Carreras a la pena de destierro en la isla de Puerto Rico por los delitos de: portación de armas y fundación ilícita. Archívese, no, bien, a él.
DR: Estando el barco al llegar a donde cumplir mi pena de esclavos oigo un cantar que a negro destino suena.
ESCLAVO:
Saba yanengue nimon solam gangá yanengo
Sabaya mengue lengueió sangá yobai ouengo (pom pom)
Saban ganengue nengo sabanga oengo (pom pom)
Saman ganen engueno (pom pom)
Saman ganen guelo (pom pom)
Saman ganen goren (pom pom)
Hayá senguelá achicoria... allen
Samalle metenga gamay, bwana, bwana, bwana ¿ka tal?
Allá mete allebe, achicoria.
Allá vete quere payá navengová ovayasá
tevetepo ovayasa, tevetepo ovayasa
Achicoira,
Alla yo, aca tu
Alla tu, aca yo
Allá yo y tu acá, achicoria.
¡Sapa talaca salapa lacatá
Sapa talaca salapa lacató!
Achicoria, ay ay ay ay ay.
¡ay ay ay ay!
acá toco yo, acá toco yo,
acá toco yo, acá tocaba yo.
DR: Más ni bien llegue a tierra firme, fui de pronto conmovido por los ojos renegridos de una morena, y revivieron mis sueños de viejo conquistador, sed de guerra, del amor del alma llena, ya vendrá otra gente a conquistar Las Indias yo me quedo aquí a conquistar mi negra.
ESCLAVOS: No hay en la vida nada
DR: Como mi negra
E: A ver, a ver.
No hay en la vida nada
DR: Como mi negra
E: No hay en la vida nada
DR: Como mi negra, a ver ese piano.
Sabor chico, sabor
DANIEL: Sabor chico, sabor chico.
DR: Lleva, lleva, caballero
D: Lleva, lleva, caballo, caballero.
A cantar, a cantar
DR: Si moreno
D: A bailar, a bailar
DR: Si papacito
D: A gozar, a gozar.
DR: Azuquita
D: ¡ACHICORIA!
DR: Hoy la brisa está tan suave
ESCLAVOS: Como mi negra
DR: Que los juncos se bambolean
E: Como mi negra
DR: Y la música es tan bonita
E: Como mi negra
DR: Y es tocada por todo el mundo
E: Como mi neee....
No hay en la vida nada
TODOS: Como mi negra
E: No hay en la vida nada
Como mi negra
- Y aquí se acaba la historia de D: Rodrigo y el "chow" chico.
- Se acabao (13 veces)
- ¡SE ACABÓ!


Relata uno de los, otrora, integrantes del ya legendario grupo, Ernesto Acher, acerca de la creación de esta obra que es, muy probablemente, una de las más geniales de Les Luthiers:
"Cuando estábamos preparando lo que luego sería "Mastropiero que nunca" ocurrió algo rarísimo. Carlitos era el maestro de ensayos y con su acostumbrada meticulosidad, a medida que avanzábamos en la preparación y se iban ajustando las "puestas en escena", iba tomando los tiempos de las obras para establecer la duración total. El final del show estaba reservado para la "Visita a la Universidad de Wildstone" y todo iba aparentemente viento en popa hasta que, faltando poco más de una semana para el estreno, nos dimos cuenta que nos faltaban como veinte minutos de espectáculo!!! Revisamos y revisamos y no había caso, tal vez entusiasmados con las cosas fantásticas que iban saliendo nos habíamos confiado pero nos habíamos quedado muy cortos. Empezamos a revisar los papeles buscando alguna idea salvadora, en la "carpeta creativa", en los apuntes, casi en cuanto papel estuviera rondando por nuestras casas.
Hasta que en una reunión se decidió intentar hacer algo con una idea que se me había ocurrido un tiempo antes y que estaba por ahí arrumbada: dado que estaba de moda hacer "cantatas" históricas la propuesta era contar las aventuras de un adelantando español muy despistado que en vez de entrar por el Caribe y bajar, entraba por el Río de la Plata y subía, "a contramano de los conquistadores". Tenía muchas puntas para explotar por la posibilidad de mostrar las diferentes músicas a lo largo de su recorrido y además terminar en el Caribe con una "salsa", con lo que podía ser un mejor candidato para cierre de show. La comisión la formamos Jorge, Pucho y yo, y "Don Rodrigo" fue una de las obras más largas del repertorio y la que ostentó el record de menor tiempo: tres días (y sus noches, claro...).
El primer día armamos el recorrido y el esquema general de relato, el segundo día escribimos los textos, Jorge y Pucho fueron haciendo los ajustes y coordinando con Marcos, que sería el relator, mientras yo ponía los textos de Don Rodrigo en verso de pie quebrado, y a la par de todo esto Jorge componía las intervenciones de Don Rodrigo, yo los temas de los distintos episodios y Pucho hacía los ajustes finales y coordinaba semejante operativo. Claro, no era cada uno por su lado, todos hacíamos un poco de todo y a una velocidad de vértigo... Pero la cosa no terminó ahí.
Don Rodrigo había sido pensado para Daniel y al comenzar los ensayos nos encontramos con que a Daniel no le resultaba fluido el acento español y el tener que apegarse a un texto "fijo", por otra parte larguísimo, lo tenía incómodo y no muy a gusto. Y en eso se fueron un par de ensayos, y otra vez atrancados, y con la fecha encima... Mi memoria ya no es muy buena pero creo recordar que hubo una postergación de una semana. La cuestión es que luego de ese par de ensayos y muchos nervios Marcos propuso que yo hiciera Don Rodrigo y que Daniel pasara a jugar de "líbero" en el grupo instrumental. Y resultó un buen enroque pues creo haber hecho un buen Don Rodrigo y además Daniel, al estar suelto, estaba en su salsa inventando gags. En el video de "Mastropiero que nunca", sobre el final, se nos ve a Marcos y a mí tratando de taparnos las caras, y no era fingido porque estábamos muertos de risa por la cosas que Daniel decía en medio de su delirio de "Aquí toco yo". Y cada vez que lo hacía agregaba cosas, algunas "publicables" y otras no, pero dichas con tal habilidad que el público no se enteraba... Aunque no compartida por todo el grupo, mi convicción es que la "Cantata de Don Rodrigo" fue uno de los mejores y más exquisitos productos de una irrepetible época de Les Luthiers"

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