viernes, 31 de enero de 2014

Cambiar hasta el nombre de las cosas

Resulta extraño escuchar a alguien ufanarse de no haber cambiado nunca de opinión.
Cuando alguien te dice muy suelto de cuerpo: "hace 30 años que opino igual".
O cuando algún insensato destaca como mérito de otro este desatino.
O, algo tan habitual por increíble que parezca, que se utilice como inefable crítica, que el necio juzga lapidaria, resaltar que alguien hace 15 años opinaba distinto que ahora.

Nos rodean los inaccesibles dueños de todas las respuestas, esos prepotentes propietarios de todas las verdades válidas, de las irrefutables, las definitivas.

Ciertamente que cambiar, o no, de opinión, no es positivo o negativo por sí mismo.
En mi humilde opinión, modificar el punto de vista, o mantenerlo, sólo es bueno si se basa en el análisis y los datos. Y malo si sólo está basado en la altanería de la pretensión de infalibilidad.
Equivocados o no, porque esto ya es opinable. Como decía mi abuela, opinión que jamás modificó: para gustos, colores...




A los amantes de las bellas letras, hago llegar mis mejores deseos: Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta: El poeta no cumple su palabra si no cambia los nombres de las cosas.
(Nicanor Parra)

2 comentarios:

  1. Vos te referis a la izquierda de la que habla este atículo ? http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-238972-2014-02-01.html
    Si es así estoy , como se podría deducir , de acuerdo contigo.

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    1. Me refiero a los inaccesibles dueños de todas las respuestas, esos prepotentes propietarios de todas las verdades válidas, de las irrefutables, las definitivas. Ahí también ellos están incluidos.

      Gracias por la visita. Un abrazo,

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