sábado, 29 de octubre de 2011

Distinguida señora

En los últimos días estalló en las redes sociales y se debatió en muchos foros acerca de lo que la intelectual, que en sus años mozos supo ser de izquierda, Beatriz Sarlo escribió en La Nación, diciendo con más ductilidad lo mismo que antes dijo salvajemente el periodista, que en otros tiempos también fue progresista, Jorge Lanata (El Neustadt de nuestros días), a quienes les respondieron con claridad y contundencia tanto el historiador Norberto Galasso en ¿Qué te pasa Beatriz?, como el gran actor Darío Grandinetti con gran altura y autoridad moral.


Quería decirles, con la misma claridad y toda la contundencia que me sea posible, a todos aquellos que ponen en duda mi integridad y mi inteligencia por mis preferencias políticas resultantes de analizar con honestidad intelectual los datos duros de la realidad, que no ofende quien quiere, sólo lo hace quien puede.


O como dijo Gabriel Impaglione seguramente refiriéndose a otra cosa (o no):
"Yo prefiero intentar oficios con la vida,
teñir de utopía la canción imperfecta.
Faltar el respeto a sus señorías
con el amor reventándoles en la cara.
(Allí hace justicia la poesía)"


Me pregunto: ¿Es necesario decirlo más claro?





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