lunes, 31 de octubre de 2011

Se envejece como se vive

Desde mi punto de vista (evidentemente la mía es una mirada masculina) lo cuestionable de la moda de modificar los cuerpos, es "ser" con lo que no es nuestro.

Es como cuando repetimos los argumentos de otros sin haberlos siquiera comprendido, cuando pretendemos ser quienes no somos (algo que los hombres hacemos mucho, desde luego, y sin estética).

Algo que intentaré hasta el final, es ser quien soy, con mis infinitas limitaciones intelectuales. Me puedo poner un poema encima para que me ayude a vestir una idea, pero la idea es mía.

Son puntos de vista, naturalmente, y respetables todos, pero el mío es éste. Defiendo ser quien en realidad se es. Podemos adornamos, pero sobre quien somos, sin ponerle a nuestras ideas, ni a nuestros cuerpos, pedazos de quien no somos.

Y si a los que me rodean les parece poco lo que soy, que se embromen, porque a mí me parece bien, y eso es lo único que debería importarme.


Ahora que tus senos no son tuyos,
ahora que tu vida no ha pasado,
y llevas silicona en el orgullo,
y cuentas una historia con tus manos.

Ahora que se duerme sin consuelo
ese rostro que un día conociste,
y muere de tristeza en el espejo
sin poder, siquiera, describirte.

Ahora que tus años no se notan,
ni tampoco se atreven a vivir,
y levantas la mirada con la copa
que tus miedos supieron construir.

Alcanzas un lugar entre las filas
que integran la noble sociedad,
y guardas tu verdad en las cortinas
que en las noches te enseñan a llorar.


"Plástico en la piel", de Alejandro Laurenza.





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